Multarían a los institutos de fertilización

Un juez dispuso un tutor para los embriones criopreservados que no han sido implantados; no hay leyes que los protejan
Jesica Bossi
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24 de julio de 2005  

La Justicia intimó, bajo amenaza de multas y denuncias penales, a los diez institutos de fecundación asistida que funcionan en la ciudad para que le informen qué cantidad de embriones congelados conservan y la identidad de quienes les dieron origen.

Como esa orden, que data de febrero último, nunca se cumplió porque los centros argumentaron que es violatoria del derecho a la intimidad, un juez debe resolver si impone a los institutos médicos una multa de 2000 pesos por cada día de atraso en el cumplimiento de la resolución y si los denuncia por el delito de desobediencia, que se castiga con penas de 15 días a un año de prisión.

La Justicia considera a los embriones congelados como personas, por lo que designó a un abogado como su tutor para que vele por el destino de los embriones. Las parejas que realizaron el tratamiento y dejaron algún embrión criopreservado para una posterior implantación, se oponen a esta decisión judicial y, enojados, desconocieron la autoridad del tutor designado.

El conflicto, que ya lleva doce años de trámite en la justicia civil, se instaló por la falta de legislación en la Argentina acerca del destino de los óvulos fecundados y su status jurídico.

El debate, que involucra dilemas éticos, jurídicos y religiosos, afecta además el costo de la salud, ya que la infertilidad no es considerada una enfermedad y los tratamientos no están cubiertos por las obras sociales ni las empresas de medicina prepaga.

El procedimiento consiste en la extracción de óvulos, la fecundación en el laboratorio y, luego, la transferencia de algunos al útero. Los que no son utilizados se conservan congelados, a 196 grados bajo cero, en tanques con nitrógeno líquido. Los institutos de fecundación asistida dijeron que por normas éticas y de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva nunca destruyen los embriones ni los usan para investigaciones.

La causa se inició a raíz de una presentación del abogado Ricardo Rabinovich, ahora designado tutor de los embriones, para que la justicia civil disponga que sean protegidos. Un fallo de la Cámara de Apelaciones en lo Civil, de 1999, les reconoció carácter de persona sujeta a derechos y ordenó censarlos para estar seguros de que no sean destruidos o manipulados.

Como nunca se cumplió, el juez civil Ricardo Güiraldes los notificó de su resolución: "A través del tutor especial designado en autos, intímase a las entidades involucradas en las prácticas de fertilización asistida, cualesquiera que fueran sus modalidades o alternativas, para que en el plazo de cinco días hagan saber al suscripto todo aquello que sea menester para dar cumplimiento a lo ordenado por la Cámara Nacional en lo Civil de la Capital Federal".

"Todo ello bajo apercibimiento de imponerles multa equivalente a 2000 pesospor cada día de incurrir en mora".

Reacción de los centros

Algunos de los institutos de fecundación pidieron una prórroga y cuestionaron la designación de Rabinovich. "El centro no puede decir cuántos embriones hay ni revelar el nombre de la pareja porque la no procreación no está bien vista. Hay una violación del secreto profesional", dijo a LA NACION el abogado Roberto Arribere, de Fecunditas.

Agregó que Rabinovich "actúa con obnubilación mesiánica" y se quejó de que los institutos "quedan entre la alternativa de desobedecer una orden judicial o violar una ley".

Coincidió el asesor de Halitus, el letrado Diego López Olaciregui: "Los embriones han sido confiados al centro en el marco del secreto profesional". Consideró que la Justicia se extralimitó al ordenar el censo y al designar un tutor.

Rabinovich reivindicó su función de "velar por la vida y la salud de los embriones congelados". Otro de los temas que también están en discusión en la causa es si los centros de fertilización pueden o no ser parte en este expediente.

"Suponga que el juez decide que los centros de fecundación no tienen representación y que Rabinovich es el zar de los embriones, entonces tiene que presentarse en ese expediente sí o sí", dijo Arribere.

"La decisión sobre los embriones debe pasar exclusivamente por la pareja infértil, resguardando su identidad. Somos los únicos tutores de los embriones", sostuvo Isabel de Rolando, presidenta de la asociación Concebir. "Estamos en pos de defender la vida. Lo único que queremos es defender nuestros embriones y a nuestros futuros hijos. No vamos a hacer nada que vaya en contra de ellos".

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