Nahum, el bebé que sobrevivió a la tormenta en la que murieron su abuelo y su tío

Fuente: LA NACION - Crédito: Silvana Colombo
María José Lucesole
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17 de diciembre de 2018  • 15:10

LA PLATA.- Nahum tiene casi tres meses. Mide unos 60 centímetros. Esta madrugada la muerte rozó su cama: se salvó de milagro, cuando un inmenso árbol -de más de diez metros de alto- cayó sobre la casa donde dormía junto a su abuelo Miguel Angel González (65), y a su tío Alejandro Alamo (22). Los dos hombres murieron.

Nahum estaba dentro de un silla de bebé, el huevito, sobre la cama, cuando el inmenso árbol cayó y la casa de chapa se derrumbó a las 3.30 de la madrugada. El huevito volcó. El armazón del asiento creado para trasladar a los bebes lo salvó cuando una chapa se incrustó sobre la cama. Miguel Angel murió en el acto aplastado por el árbol. A Alejandro una chapa el perforó el abdomen y murió desangrado, entre borbotones de sangre, tres horas más tarde.

En la casa también estaba Jesús, el tío de Nahum, y Rosana, la abuela del pequeño. La mujer, el bebe y Jesús, que padece una enfermedad mental, quedaron atrapados cuando la casilla se vino abajo en medio de la tormenta.

Nahum estaba esa noche en casa de sus abuelos en 532 entre 15 y 16 por casualidad. El bebe vive junto a su mamá en Wilde. Su papá está preso en Magdalena y el pequeño quedó al cuidado de sus familiares mientras su mamá salía a trabajar.

Las ráfagas de viento de hasta 120 kilómetros por hora que se desataron esta madrugada en esta capital, junto a la lluvia, voltearon el inmenso árbol que estaba en el fondo de la propiedad.

"Sentí gritos de auxilio. ‘Ayuda, ayuda’, decían desde la casa", dijo Kevin Toledo, un vecino que acudió al rescate luego de que se volara su propia casilla de chapa.

Fuente: LA NACION - Crédito: Silvana Colombo

Atrapados

"Estaban atrapados. Jesús me pedía que saque al bebe. Me lo pasaron por entre las chapas, envuelto en una manta. Lloraba", dijo el vecino que acudió en ayuda de las víctimas. "Sólo se veía una manito chiquita", recuerda ahora aún en estado de shock por la tragedia y el milagro que le tocó presenciar.

"Jesús no paraba de pedir por el bebe. Le dije: Tranquilo. Dios está con nosotros. El bebé está bien", relató el rescatista.

En el interior de la casa todo era horror. Miguel Angel, que había sufrido una accidente cerebro vascular durante la inundación de 2013, hoy no resistió la tormenta.

El hombre tenía diez hijos naturales. Y había adoptado a Alejandro cuando este era pequeño. Los dos murieron a causa de las lesiones que provocó el árbol y derribar la casa de chapa.

"Cuando llegue papá estaba en la cama, aplastado- relató Rafel González, otro de los hijos de Miguel Angel-. Alejandro estaba herido. El bebe ileso".

Allí, en ese asentamiento situado en la circunvalación de esta capital es todo abandono. En las casas de chapa viven familias enteras: abuelos, hijos, nietos, perros, gatos. Se comparte la comida. Se comparten las penas.

"Habían estado trabajando hasta la noche tarde para ordenar la casa para las fiestas. Miguel estaba contento: hoy iba a ir a ver a su hijo detenido en la cárcel de Magdalena", relató Julio, otro de los hijos de la víctima.

Ahora la inmensa raíz del árbol de unos 3 metros de diámetro yace torcida sobre los restos de las chapas. Es imposible imaginar que esos escombros fueron alguna vez una vivienda.

Fuente: LA NACION - Crédito: Silvana Colombo

Solidaridad

Durante la madrugada Kevin Toledo, el vecino que rescató al bebé, entregó a Nahum a su mujer Sofía, mamá de otro niño de once meses. La mujer lo secó y lo cambió con ropa de su hijo. Y lo quiso amamantar. "Lo acerqué a mi pecho, pero se rehusó. Entonces le ofrecí una mamadera", relató Sofía.

Ella y Kevin habían rescatado a su hijo minutos antes antes de que se volara el techo de su propia casa. Aún así, salieron a ayudar. Tras entregar a Nahum a su mujer, Kevin salió descalzo, en ropa interior, a correr por la avenida 532 hasta una estación de servicio, para pedir ayuda.

Alejandro Alamo, de 22 años, se desangraba. "Tenía un corte profundo. Y le salía sangre a borbotones", dijo Kevin. "Ayuda. Me muero", gritaba.

Rafael llegó cuando su hermano adoptivo aún estaba con vida. Lo acompañó cuando una ambulancia del SAME lo trasladó hasta el Hospital de Gonnet. "Le sostuve la mano mientras estaba conectado al pulmotor", relató con lágrimas en los ojos claros.

En el Hospital de Gonnet, Alamo falleció cerca de las 7.40 de esta mañana según informó la directora del nosocomio local.

Este mediodía, a pocos metros de la casa de 532 Rosana, la esposa de Miguel Angel, abrazaba a su nieto Nahum. El bebe que sobrevivió a la tragedia. Su consuelo, ante la irreparable pérdida. Otra vez llueve en esta capital. Y los vecinos castigados una y otra vez por las tormentas se aferran a los milagros.

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