Navidad en Nueva York, con pocos turistas y menos regalos

La consigna es estar reunidos para sobrellevar los efectos de los crueles atentados
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19 de diciembre de 2001  

NUEVA YORK.- Nueva York, una de las ciudades soñadas por el mundo para pasar la Navidad, no es este año la misma de temporadas anteriores.

Tal como se esperaba, los atentados del 11 de septiembre -además de jaquear el estado de ánimo de su gente- profundizaron la incertidumbre económica, generaron la desaparición de más de 100.000 puestos de trabajo y la pérdida de turistas, que son amados y odiados al mismo tiempo por los neoyorquinos.

En un mismo año, los Estados Unidos y especialmente Nueva York sufrieron el estallido de dos burbujas: la del boom de las empresas de Internet y los desmesurados sueldos de sus empleados, y la sensación de invulnerabilidad que tenían los habitantes de esta ciudad en lo que a seguridad se refiere.

A esto se suma una recesión económica que está generando despidos masivos en las empresas luego de diez años de crecimiento ininterrumpido.

Hasta el 50 por ciento

En el plano del consumo, el panorama también es diferente. Los descuentos en las grandes tiendas como Saks Fifth Avenue o Neiman Marcus llegan hasta el 50 por ciento.

Aún hoy se puede llegar a pagar por un abrigo de piel en alguna de estas cadenas hasta US$ 13.000, pero en estos tiempos duros, nadie quiere parecer frívolo. El sentimiento de la gente parece apuntar hacia otra dirección.

El regalo estrella de la Navidad son los reproductores de video digital (DVD). Los precios de estos equipos arrancan desde US$ 70, cuando hace pocos años atrás se lanzaron al mercado a US$ 600. “Va a ser la Navidad de los DVD”, dijo Dave Arland, vocero de Thomson Multimedia, fabricante de electrodomésticos y dueño de la marca RCA y GE.

Los fabricantes de DVD vendieron alrededor de 11 millones de aparatos desde el Día de Acción de Gracias -último jueves de noviembre- en que oficialmente comienza la maratón de compras navideñas. Esta cifra representa un 50% de aumento respecto de 2000. Todo indica que hay una tendencia a pasar las fiestas en casa, reunidos con familiares y amigos.

Sin embargo, hasta ahora las ventas generales en los comercios no han sido positivas. Según cifras oficiales, las minoristas cayeron un 3,7% en noviembre contra el mismo mes del año pasado. La recesión y el desempleo en aumento son algunas de las causas, pero la fundamental es el clima.

Récord de calor

Noviembre fue un mes récord de calor con temperaturas que llegaron hasta los 25 grados cuando, en realidad, ya tendría que haber empezado a nevar. Con buen clima, la gente no se refugia en las tiendas y las compras no se producen.

En los primeros días del actual se empezó a sentir frío, pero la nieve, increíblemente, sigue ausente.

Uno de los principales condimentos de la Navidad en Nueva York son los turistas. Cifras oficiales estiman hoy la caída del turismo en un 20% con respecto al año último.

La consultora Ernst & Young calcula que las ganancias de hoteles disminuirán este año un 18% y estima que habrá, al menos, otros dos trimestres malos.

Los museos neoyorquinos, en consecuencia, tampoco se salvan de la depresión. “Tenemos alrededor de un 30% menos de visitantes durante la semana, luego del 11 de septiembre”, afirmó un vocero del Metropolitan Museum of Art.

Las autoridades de la ciudad tomaron cartas en el asunto el fin de semana último. La Corporación de Desarrollo Económico y New York City & Co., uno de los entes encargados del turismo, compraron 50.000 entradas de teatro de los espectáculos de Broadway para ayudar a que muchos de ellos no bajaran definitivamente sus telones.

Conscientes de la realidad

Estos tickets se repartirán entre los bomberos y personal de rescate que aún sigue removiendo los escombros de las torres gemelas, y a los turistas que presenten recibos que sumen gastos por encima de US$500 en restaurantes, tiendas y cualquier atracción turística de la ciudad.

En resumen, los neoyorquinos vuelven a ser conscientes de la realidad en todos sus aspectos, especialmente en el personal. “Puedo considerar que estoy viviendo realmente, dijo Tyler Maroney, un joven escritor y periodista que nació en Brooklyn, donde actualmente habita.

Silenciosa cadena espiritual

Alicia es médica pediatra. Vive en San Isidro y cree que “los argentinos estamos sumidos en la peor de las pobrezas, que es la desesperanza y la desilusión”. Para salir de ella, propone: “Unámonos todos en una silenciosa cadena espiritual y no oigamos a esos que vociferan buscando poder. Que la llegada del niño Jesús sea una nueva esperanza y nos ayude a encontrar el camino de la fe que tanto necesitamos. El país está en crisis, pidamos por lo tanto paz”.

No dar la espalda

La distancia, en algunas ocasiones, permite perspectivas distintas sobre los problemas. Quizá por ello, Adlv, que nos escribe desde Ucrania, muestra una visión optimista frente a la celebración navideña: “Claro que hay un lugar para la esperanza y el optimismo”, expresa con entusiasmo este lector; aunque advierte sobre la necesidad de “ver la cruda realidad tal cual es”, como uno de los caminos más adecuados para salir de la crisis.

La magia existe

María Cristina responde a quienes creen que la crisis acabó con la magia de la Navidad. “Si al acercarse la noche del 24 nos pudiéramos unir en una oración de fe y esperanza, sí funcionará la magia. Que nuestro espíritu no decaiga”, invita.

A los gobernantes

Para Alicia, la Navidad es un momento para recordar que el Altísimo se hizo carne en Jesucristo. “Vimos su gloria en su vida de entrega y en su ejemplo”, sostuvo, y llamó a los gobernantes a “deponer su soberbia y elevar su mirada” a Dios.

Pensar en el prójimo

Analía se define como una argentina que quiere y defiende a su país. Por eso, propone “una reflexión y un aprendizaje”, que tome como punto de partida la crisis en la que nos encontramos inmersos. “Reflexionemos en el trato que estamos teniendo con nuestros semejantes, llámense cajeros, empleados de bancos, obreros, taxistas o colectiveros... porque nos estamos destruyendo entre nosotros”, sostiene. “La mejor salida es reaccionar y redireccionar nuestro enojo hacia quien merece nuestra bronca”, dice la lectora.

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En www.lanacion.com.ar/felicesfiestas es posible enviar tarjetas navideñas, compartir juegos interactivos, el humor de Nik y conocer las particularidades de los festejos en distintos países.

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