"No hay unidad de mando, ni transparencia en la información"
El presidente de Médicos sin Banderas, Ariel Umpiérrez, reclamó protocolos claros para los profesionales de la salud y cuestionó las políticas del Gobierno; "Mientras estaban preocupados en las elecciones, el pueblo estaba viendo que la gripe A se extendía", afirmó a lanacion.com
La polémica instalada en la población sobre la presunta postergación de las medidas destinadas a combatir la epidemia de la gripe A para después de las elecciones se alimenta a diario, pese a las desmentidas lanzadas por las autoridades sanitarias.
No obstante, organizaciones como Médicos sin Banderas descreen de estos argumentos e insisten en un supuesto ocultamiento perpetrado por parte del Ejecutivo desde que se desató el virus en el país.
"Las autoridades han tratado de ocultar los datos desde principios de abril hasta pasadas las elecciones. La campaña electoral obligó a concentrarse en ganar la elección y dejar de lado la problemática del virus. Mientras ellos estaban preocupados o concentrados en las elecciones, el pueblo estaba viendo que la gripe A se extendía cada vez más. Esto generó una enorme desazón en la población. Nos dejaron abandonados", cuestionó el presidente de la ONG y licenciado en Economía, Ariel Umpiérrez.
En diálogo con lanacion.com, Umpiérrez reclamó, también, la falta de una política central y unificada para resolver el problema de la enfermedad. Además, hizo hincapié en la disparidad que existe hoy en día en torno a las cifras de pacientes infectados divulgadas de manera oficial. "No hay unidad de mando, ni transparencia en la información. Que llamen a los que saben y que dejen de improvisar", recomendó.
- ¿Cómo evalúa las medidas que se tomaron en la Argentina para frenar el avance de la epidemia?
- Llegaron tarde. Muchas de ellas deberían haberse tomado antes. Me pregunto de cuáles medidas estamos hablando, ¿de las nacionales? ¿de las municipales? Ha quedado una enorme confusión en cuanto a la gravedad de la enfermedad y uno no sabe ya qué califica de medida hoy en día.
Se nos ha mentido mucho, manipulado las cifras y las estadísticas. No sabemos cuán grave es, no se da una información cierta. No ha habido unidad de mando sobre esta crisis. Cada repartición provincial o municipal ha tomado la normativa que ha creído conveniente.
La sensación que me da es que hay un gran desconcierto. Me pareció desprolija la conferencia del otro día en la que Claudio Zin negó la existencia de 100 mil infectados y, a los 30 segundos, Juan Luis Manzur confirmó esa cifra.
- ¿Cuáles son los principales lineamientos que deberían considerarse a la hora de trazar una estrategia para combatir la gripe A?
- El virus ya se instaló en la Argentina. Ya nos ganó desde el momento en que entró al país.
Básicamente son dos las líneas a tener en cuenta: informar con veracidad a la población y apoyar a los médicos con protocolos claros y ciertos. No puede ser que haya lugares donde suministren el Tamiflu en forma masiva. Lo que ocurre es que falta unidad de criterio.
- ¿Cómo explica la diferencia de las cifras divulgadas en el país?
A nuestro juicio, las autoridades han tratado de ocultar los datos desde principios de abril hasta pasadas las elecciones. La campaña electoral obligó a concentrarse en ganar la elección y dejar de lado la problemática del virus. Mientras ellos estaban preocupados o concentrados en las elecciones, el pueblo estaba viendo que la gripe A se extendía cada vez más. Los médicos no tenían protocolos de tratamiento y se desconocían en qué circunstancias se practicaban los hisopados. Esto generó una enorme desazón en la población. Nos dejaron abandonados.
- ¿Se podría establecer algún paralelismo con la manera en la que procedió el Gobierno respecto del dengue?
- Claro que sí, sobre todo porque lo vivimos de cerca, estando instalados en la provincia de Salta, más precisamente en la ciudad de Charata, desde donde pivoteábamos a todas las provincias.
Lo que pasa hoy con la gripe A es un calco de lo que nos pasó con el dengue. En ese momento, hasta tuvimos una sucesión de debates con la ex ministra de Salud, Graciela Ocaña. Mientras en los barrios uno veía que la gente estaba enferma y caía como piezas de dominó, Ocaña decía que no.
Lo que ocurrió es que se negó la realidad y se manipularon las cifras. No se le dio la asistencia correcta, ni hubo el esfuerzo necesario para el descacharrado de distintas zonas. No hubo una política fuerte de parte del estado que apoyara lo que algunos intendentes estaban promoviendo. Hizo falta una política central con el problema del dengue. Nosotros decíamos ´el dengue no tiene partido político, ni es provinciano´.
Hoy planteamos lo mismo. El sistema de salud no está en condiciones de responder a los desafíos ni a las circunstancias actuales. Seguimos corriendo detrás de las enfermedades. Lo hicimos con el dengue. Lo estamos haciendo con la gripe A. No hay unidad de mando, ni tampoco transparencia en la información. Pedimos que llamen a los que saben y que dejen de improvisar.
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