No pudo ser indiferente

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11 de mayo de 2003  

SANTA FE.- Hay gente a la que la inundación le cambió por completo la vida. Le modificó su historia. Diego Foco es uno de ellos. Esta semana se hubiera recibido de abogado si se hubiera quedado en su casa preparando la última materia. Pero no pudo. Dejó todo para trabajar, de 8 a 23, en el depósito donde llegan los camiones con donaciones desde Buenos Aires.

"Supedité mi carrera a esta tragedia", cuenta. "Esperamos que esto solucione en algo que la gente tenga un poco de paz. Los tres primeros días fueron caóticos. Ahora está más organizado", explica. Dice que se formó un grupo de amigos increíble. "De acá, a dormir. Es un trabajo invisible, pero muy necesario", asegura. Tiene 25 y es mendocino, pero vive aquí hace seis años. No pertenecía a ninguna agrupación en la facultad ni antecedentes en trabajo voluntario. Le fue imposible permanecer indiferente a esta explosión de dolor.

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