Nueva controversia entre Solá y Beliz por la seguridad

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28 de febrero de 2004  

Otra vez los fantasmas entraron en escena. La dura acusación del gobernador bonaerense Felipe Solá, que dijo a la revista Veintitrés que el ministro de Justicia Gustavo Beliz alienta a las víctimas de los delitos a cuestionarlo en público, amenaza con abrir un segundo y virulento round en torno del debate por la ineficacia en el manejo de la seguridad en la provincia.

Aunque a diferencia de lo que sucedió meses atrás, cuando el eje de la discusión era la corrupción en la bonaerense, esta vez la disputa no será a través de los medios, sino que se resolverá en negociaciones internas. De hecho, lejos de querer entrar en la polémica, Beliz confió ayer a sus colaboradores que no responderá a los duros comentarios de Solá, pues, según pudo averiguar LA NACION, consideró que son "infundados e innecesarios".

"Estamos trabajando en conjunto con la provincia en un tema que es de por sí delicado. No tiene sentido polemizar, cuando tenemos una situación tan difícil por resolver", dijo Beliz a sus allegados.

De todos modos, ayer, en el entorno del presidente Néstor Kirchner primaba la sorpresa, el desconcierto y la bronca por los dichos de Solá.

Uno de sus ministros más influyentes que no pudo ocultar el enojo, dijo a LA NACION que las palabras de Solá eran "una obvia reacción a los constantes embates de Beliz y del gobierno nacional en contra de la corrupción en la policía bonaerense".

Meses atrás, Kirchner y Beliz habían sugerido en actos públicos que Solá no enfrentaba debidamente el problema de la corrupción en la policía, lo que, entendían, producía mayores niveles de inseguridad.

"Está sangrando por la herida. Todavía no puede digerir la exposición negativa que tuvo por las exhortaciones que se lanzaron para que se actúe sin demoras en la resolución de la corrupción policial en la bonaerense", dijo el funcionario, que goza de la absoluta confianza de Kirchner.

La nueva pelea

El desconcierto era notorio. Sobre todo, porque nadie podía explicarse que, luego del acercamiento que se produjo pasado el punto de máxima tensión en torno de la seguridad, Solá podría volver a reflotar el enfrentamiento.

"Si sabíamos que había dicho eso, no sé si subía al avión", confesó el ministro, en lo que constituye la prueba más cabal de la indignación oficial ante los cuestionamientos del gobernador. Solá forma parte de la comitiva oficial que acompañó al jefe del Estado en su viaje a Venezuela, donde asiste a la cumbre de países del denominado G-15.

"Cada vez que la gente de Beliz visita a una víctima, ésta aparece inmediatamente por la radio, le cuestiona que nosotros no llegamos. Es falso. Llegamos a muchísimas víctimas. Pero no las vamos a empujar hacia los medios", fueron las declaraciones de Solá que resucitaron el conflicto.

"En tanto, el ministro del Interior, Aníbal Fernández, dijo que no estaba al tanto de las declaraciones de Solá, pero que aun así estaba seguro de que de ningún modo el ministro de Justicia podría actuar tal como lo supone el mandatario bonaerense.

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