Objetan la compra de una colección de arte en la Biblioteca Nacional

El actual director, Delich, denunció que se compraron cuadros por $ 400.000 cuando no se pagaba la luz.
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8 de abril de 2000  

La administración anterior de la Biblioteca Nacional compró en $ 400.000 una colección de arte cuando no tenía dinero para pagar la cuenta de la luz ni el arreglo de ascensores.

La colección de 21 obras, que incluye piezas de renombrados artistas, como Emilio Pettoruti, Ary Brizzi y Eduardo Mac Entyre, se adquirió por compra directa, con procedimientos que fueron severamente cuestionados por la Sindicatura General de la Nación (Sigen), entre otras cosas, porque la tasación de los cuadros "resulta de una imprecisión y ambigüedad extrañas a este tipo de operaciones".

En noviembre del año último, a raíz de una denuncia anónima, el juez federal Carlos Liporaci abrió una causa para investigar la compra de los cuadros. Además, el actual director de la Biblioteca Nacional, Francisco Delich, denunció la compra ante la Oficina Anticorrupción esta semana.

Oscar Sbarra Mitre, que dirigía la Biblioteca cuando se realizó la compra, dijo a La Nación que no manejó la operación porque no estaba en el país al momento de efectuarse, pero no quiso señalar a ningún responsable. El doctor Sbarra Mitre aclaró que colaboró activamente con la causa judicial y que hasta ahora el juez no hizo ninguna imputación ni procesamiento por este tema.

Además del negocio de los cuadros, Delich denunció a la administración anterior ante la justicia federal y la Oficina Anticorrupción por varias presuntas irregularidades.

Las denuncias son por dos contratos de estacionamiento, un sistema de tarjetas de admisión a la Biblioteca y la presunta desaparición de aportes jubilatorios y sindicales que hicieron los empleados.

"No puedo decir que en la gestión anterior hubo corrupción: eso lo debe decidir la Justicia. Lo que sí puedo decir es que había un grado terrible de desorden y confusión, y que la confusión es un elemento fundamental para que prospere la corrupción", dijo el abogado y académico Francisco Delich, actual director de la Biblioteca.

"No quiero opinar sin leer las denuncias. Lo que sí quiero señalar es que durante mi gestión agregamos al patrimonio del Estado 8 millones de dólares creando 17.000 metros cuadrados de espacios verdes y cubiertos en el predio de la Biblioteca (por medio de concesiones) sin costarle un solo centavo al Estado. Esto no es una disculpa. Si cometimos algún error administrativo, daremos las explicaciones del caso en el momento oportuno," señaló Sbarra Mitre.

El informe de la Sigen señala que no es función de la Biblioteca poseer o exhibir cuadros y que la apremiante situación financiera de la institución de ninguna manera permitía semejante erogación.

En cuanto a la operación en sí, el organismo de control denunció que la cotización y los certificados de autenticidad de las obras fueron realizados por un ente, la Fundación Pettoruti, que ocupa el mismo espacio físico que el vendedor, la fundación Casa de la Cultura.

"La ausencia de estudios sobre la conveniencia, costos, oportunidad, alternativas, adopción de recaudos mínimos en cuanto a: certificación de autenticidad de las obras, tasación, destino, resguardo, conservación, contratación de seguros, por mencionar algunas falencias, resultan una muestra elocuente sobre el marco de imprevisión e incertidumbre en el que se llevó a cabo la operatoria", concluyó la Sigen, en un pedido de informes fechado en noviembre de 1999, que no fue contestado por Sbarra Mitre.

Los cuadros se encuentran en la Sala del Tesoro de la Biblioteca, algunos colgados y muchos de ellos guardados, dijo Delich.

Falta de aportes

Esta semana, Delich presentó otra denuncia ante la justicia federal. Acusó a la administración anterior por no realizar aportes jubilatorios y por no hacer aportes a los sindicatos, a pesar de que a los trabajadores de la Biblioteca se les hicieron las retenciones correspondientes.

Según la denuncia, el monto de los aportes jubilatorios y sindicales que no fue pagado tampoco se encuentra depositado en la cuenta bancaria de la Biblioteca.

La deuda es con la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), el Sindicato de Obreros y Empleados de la Minoridad y Educación (Soeme)y la Unión Personal Civil de la Nación (UPCN), y según la denuncia sería por un total de aproximadamente 100.000 pesos. El valor de la deuda previsional no aparece en la denuncia.

Delich también presentó otras tres denuncias ante la Oficina Anticorrupción para que se investigue la posible comisión de delitos.

La primera se refiere a un contrato con la concesionaria Lógica SA para implementar un sistema de tarjetas personalizadas con el fin de controlar el pago de aranceles por la utilización de la Biblioteca.

De acuerdo con el contrato, la Biblioteca debía pagarle a Lógica una suma por cada lector exceptuado de pagar el arancel, ya fuera discapacitado, no vidente, careciente o investigador. Entre otras presuntas irregularidades en este contrato, la denuncia señala:

"No hay registro de los lectores que se han asociado mensualmente... Se adjuntan cartas de varios lectores que solicitaron la tarjeta en el mes de octubre de 1999, por la cual abonaron la suma de $ 20, y las cuales nunca fueron entregadas. Otros socios declaran que abonaron $ 10 y $ 12 por la misma categoría de tarjeta. ¿Cuál era el monto real?"

Otra denuncia se refiere al estacionamiento de la esquina de Austria y Las Heras, concesionado por 25 años. En el contrato de adjudicación trabajó el arquitecto Alberto Sbarra, primo del doctor Sbarra Mitre, que figuraba como asesor "ad honórem" de la Biblioteca durante la gestión de su primo. Según la denuncia, el contrato con la empresa adjudicataria, Austria 2406 SA, se firmó el 1º de septiembre de 1998. La empresa se había constituido un día antes.

Otra denuncia se refiere al estacionamiento de Las Heras y Agüero. En este caso, las actuales autoridades no habrían podido localizar en los libros un adelanto de $ 45.000 que habría cobrado algún funcionario de la gestión anterior.

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