Obligadas a abandonar las calles, las ONG readaptan el activismo

Ahora, las campañas de difusión y concientización se hacen por las redes sociales; imágenes satelitales, las aliadas para monitorear,Ahora, las campañas de difusión y concientización se hacen por las redes sociales; imágenes satelitales, las aliadas para monitorear
María Paula Etcheberry
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11 de mayo de 2020  

"Se extraña mucho la calle. Nos falta salir a reclamar poniendo el cuerpo donde se están haciendo mal las cosas. Extraño ir a parar una topadora para frenar un desmonte. He estado encadenado en el Congreso de la Nación para pedir por la l ey de bosques ", afirmó Diego Salas, director de Desarrollo y Engagement de Greenpeace Andino .

El aislamiento obligatorio para frenar la propagación del coronavirus hizo que activistas y organizaciones de la sociedad civil tuvieran que abandonar las calles. De fuerte presencia territorial a la hora de concientizar, reclamar y captar donaciones, las ONG dedicadas a causas como el medio ambiente, los derechos humanos, la salud sexual y el género redefinieron sus estrategias para adaptarse al ámbito virtual.

El día anterior al comienzo de la cuarentena, Salas estaba en Chaco, participando de un reclamo de Greenpeace contra la deforestación. Junto a un grupo de voluntarios, colgaron banners en la Casa de Gobierno de esa provincia. Ahora, juntan firmas digitalmente para seguir reclamando por los bosques chaqueños. Las superficies verdes se monitorean por satélites. Se multiplicaron los posteos en redes sociales y las opciones para cuidar el ambiente "desde casa".

"El ciberactivismo es una herramienta fundamental. Hacemos lives y streamings con mayor frecuencia que antes. A través de un monitoreo satelital, detectamos que los desmontes siguen en medio de la cuarentena. La gente se indignó y lanzamos una petición dirigida a los gobernadores del norte. También difundimos actividades que pueden hacerse en casa, como reciclar residuos o separar la basura", sostuvo Salas.

Banco de Bosques, otra organización ambientalista, también optó por el monitoreo satelital para controlar el estado de los bosques. Y debió incrementar su actividad en redes sociales. "Tuvimos que recurrir mucho más a imágenes satelitales, para tener al bosque lo más controlado posible. Incrementamos mucho más nuestra comunicación en redes. Empezamos a hacer vivos por Instagram. El otro día, un biólogo dio una charla para un montón de gente por Zoom", apuntó Emiliano Ezcurra, fundador y director de la ONG, que trabaja con un sistema de donaciones georreferenciadas.

El no poder ir físicamente a los bosques implica una gran desventaja, admite. "Nosotros estamos siempre en el territorio, con camionetas, motos o drones. Haciendo recorridas por el bosque o poniendo cámaras trampa. Formosa aprovechó la cuarentena para autorizar un desmonte. Nos enteramos por las imágenes digitales", completó Ezcurra.

En la Fundación Vida Silvestre, dedicada a la protección medioambiental, también se dio un salto al plano virtual. "Estamos priorizando contenidos que ayuden a las personas a hacer cosas en sus casas, como videos, webinarios o trivias, recomendaciones para hacer más sustentable el aislamiento en sus hogares o registrando la naturaleza desde nuestras casas", indicaron desde la entidad.

Con las oficinas cerradas y sin posibilidad de recorrer el territorio, Acnur, la agencia de la ONU para los refugiados, optó por la atención remota, ya sea online o por teléfono, para seguir asistiendo a los migrantes. El trabajo coordinado junto a otras organizaciones es la forma de alcanzar a aquellos refugiados que no tienen computadora o teléfono.

"Hemos tenido que valernos de las plataformas digitales y nuestras redes sociales mucho más que antes. Hicimos un video de cómo los refugiados pasaban la cuarentena, por ejemplo. Lo positivo es que se hizo más fuerte el trabajo coordinado y complementario que hacemos con otras organizaciones que trabajan por la misma causa", explicó Analía Kim, coordinadora de comunicaciones de Acnur.

Donaciones

Otro desafío para las ONG es la captación de donaciones, que ya no puede hacerse en la vía pública. La mayoría reemplazó la interacción con personas en los espacios públicos por llamadas telefónicas a quienes consideran que podrían ser potenciales nuevos donantes.

Es el caso de la Fundación Huésped, que hoy está captando fondos telefónicamente. Dedicada a la prevención del VIH y a la salud sexual, hoy privilegia el contenido en redes sociales y a través de WhatsApp. "Los grupos de reflexión para personas con VIH se están haciendo por Zoom. Generamos contenido que se distribuye por WhatsApp y después va a las redes", apuntó Leandro Cahn, director de la fundación, quien advirtió: "Tenemos cerrado el centro de testeo gratuito de VIH y sífilis. Está suspendido el trabajo en terreno vinculado a la ESI con escuelas".

"Vamos a tener un 5% menos de donaciones", advirtió Mariela Belski, directora ejecutiva de Amnistía Internacional. "Tuvimos que repensar toda nuestra agenda. A raíz del coronavirus, hicimos una campaña junto al Garrahan para que los hospitales puedan comprar insumos", concluyó.

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