Opioides: capacitan en el uso de las drogas que tienen en vilo a EE.UU.

Hugh Laurie interpretó a Gregory House en Dr. House. El profesional intentaba encontrar la solución a los más complejos y extraños casos médicos. Lo hacía, mientras convivía con un fuerte dolor en su pierna, que combatía con un derivado opiáceo: la hidrocodona. Una droga de la que abusaba. De hecho,
Hugh Laurie interpretó a Gregory House en Dr. House. El profesional intentaba encontrar la solución a los más complejos y extraños casos médicos. Lo hacía, mientras convivía con un fuerte dolor en su pierna, que combatía con un derivado opiáceo: la hidrocodona. Una droga de la que abusaba. De hecho, Fuente: Archivo
Fabiola Czubaj
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28 de marzo de 2019  

Mientras que en Estados Unidos el abuso de un tipo de analgésicos conocido como opioides generó una crisis sanitaria con más de 200.000 muertes en dos décadas y demandas multimillonarias contra tres laboratorios que los elaboran, en la Argentina esos productos están subutilizados.

De acuerdo con un programa del Instituto Nacional del Cáncer (INC), apenas un 5% de los pacientes con sufrimiento moderado a grave que necesitan calmar el dolor acceden a esa posibilidad con una batería de medicamentos que, con la indicación y el seguimiento adecuados, mejoran la calidad de vida.

Según explicaron a LA NACION los responsables del programa, hay 600.000 argentinos que se beneficiarían con la asistencia paliativa o la atención de especialistas en el manejo del dolor. Entre el 60 y 70% de esos pacientes podrían recibir alivio en un centro del primer nivel de atención, es decir, cerca de donde viven. Esta disponibilidad de recursos es desigual en el país: mientras que hay provincias sin un solo profesional formado en atención paliativa, la Ciudad posee equipos especializados en 16 hospitales, incluidos los tres pediátricos y varios centros de salud y acción comunitaria (Cesac). Esto también afecta el acceso en el sistema público a la analgesia cuando es necesaria.

"Estamos en el extremo opuesto de lo que está sucediendo en Estados Unidos", afirmó Nicolás Dawidowicz, coordinador del Programa Nacional de Cuidados Paliativos (PNCP) del INC. "En ese país hay una crisis por abuso y acá el problema es que la medicación no les llega a los pacientes que necesitan alivio. Estados Unidos restringió la prescripción de opioides en todas las prácticas, menos en los cuidados paliativos. No es lo mismo el paciente que necesita la medicación analgésica opioide por necesidades paliativas que aquel que recurre a una sustancia sin indicación médica para obtener una recompensa química".

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) estiman que el 35% de las muertes por sobredosis en ese país es por el abuso de opioides; en especial, la oxicodona, a la que se señala como precursora de la crisis (ver aparte). El exceso de prescripción médica alentada por la publicidad excesiva y sesgada de la industria farmacéutica con mensajes como que los opioides no son adictivos cuando se usan para tratar el dolor sumado a la sobreexposición a esos fármacos, su uso para indicaciones no autorizadas y la escasa formación de profesionales contribuyeron, junto con la desinformación de la población, a la aparición de la epidemia de sobredosis, según explicó Halena Gazelka, especialista en medicina del dolor y directora del programa de Uso Racional de Opioides de Mayo Clinic, en Rochester, Minnesota.

Purdue Pharma nació en 1952 con tres hermanos y psiquiatras Arthur, Mortimer y Raymond Sackler. La firma, con base en Connecticut, se convirtió en un gigante de la industria farmacéutica gracias al éxito de OxyContin, el analgésico que hoy tiene en vilo a EE.UU. y que es sindicado como uno de los de
Purdue Pharma nació en 1952 con tres hermanos y psiquiatras Arthur, Mortimer y Raymond Sackler. La firma, con base en Connecticut, se convirtió en un gigante de la industria farmacéutica gracias al éxito de OxyContin, el analgésico que hoy tiene en vilo a EE.UU. y que es sindicado como uno de los de Fuente: AP - Crédito: Jessica Hill

"No todo dolor debería tratarse con opioides -explicó Gazelka a LA NACION-. Si se recetan después de una cirugía o por una lesión, debería ser en la dosis más baja durante el menor tiempo posible. Muchas condiciones que causan dolor crónico (como el de espalda baja) se tratan inadecuadamente con opioides en el largo plazo, lo que induce altas tasas de dependencia". La especialista señaló el bajo nivel de formación de los médicos de su país en "los verdaderos riesgos de la dependencia/adicción a los opioides". Y agregó: "Los pacientes no estaban suficientemente informados sobre esos riesgos cuando recibían las recetas: si un médico les indicaba la medicación, sería segura. Como sociedad, no tomamos conciencia del problema hasta que llegamos a un punto de crisis en la última década".

Capacitación

Esta semana, Dawidowicz y Mariela Bertolino, subcoordinadora del programa del INC y coordinadora de la Unidad de Cuidados Paliativos del Hospital Tornú, presentaron la estrategia con la que el PNCP garantizará la provisión de dos analgésicos opioides -metadona y morfina- a través de los hospitales y los centros del primer nivel de atención que posean farmacias. Los fármacos los provee el Laboratorio Industrial de Santa Fe (LIF). La provisión no incluye aún la oxicodona, bajo la lupa en Estados Unidos.

"Los paliativistas usamos la oxicodona porque es sumamente efectiva -aclaró Dawidowicz-. Pero no la usamos en el programa por el costo [el precio de cada frasco es de $1500]. Trabajamos con la producción pública del LIF, que es un medicación costo efectiva para el subsistema público. Podemos tratar el dolor con 60 pesos por día o menos".

Con Bertolino explicaron que la estrategia del PNCP incluye tres ejes: la provisión de analgésicos, la capacitación de los profesionales y la colaboración con las provincias para fortalecer desde el INC la presencia de equipos de cuidados paliativos, "que en el interior suelen ser frágiles", agregaron. La oferta de capacitación incluye cursos virtuales para el manejo del dolor para médicos clínicos y especialidades, además de becas en centros de referencia de la ciudad y Neuquén. Ya hay 700 profesionales formados y los cursos virtuales ofrecen 1600 vacantes.

"Existe un profundo desconocimiento de los analgésicos opioides -dijo Dawidowicz-. Y nadie con un dolor que solo le permite pensar en ese dolor está dispuesto a esperar un turno con un especialista por semanas o meses. Los pacientes quieren que el primer médico que los atiende esté capacitado para darles un analgésico que les calme el dolor. Y esto no está pasando en las guardias, los consultorios o en el primer nivel de atención. Y si les preguntamos a los alumnos de medicina cuáles son los principales efectos adversos responden que es la depresión respiratoria (la causa de muerte en los Estados Unidos), pero desconocen que el riesgo es casi nulo o imperceptible cuando el médico que indica esos analgésicos sabe lo que está haciendo."

¿Qué recomienda Gazelka ante el temor o la falta de información para utilizar estos analgésicos? "Muchos de los medicamentos que recetamos tienen riesgos: las quimioterapias, los antibióticos, los medicamentos para el corazón, entre otros. Los opioides son una herramienta de nuestra caja de herramientas para tratar a los pacientes que sufren y debemos ser buenos custodios de esas herramientas", detalló la especialista ante la pregunta de LA NACION.

Recordó, además, que los opioides se usaron durante miles de años. "Y siguen siendo los mejores analgésicos que conocemos para muchas indicaciones: lesiones, como las fracturas, el dolor después de una cirugía mayor o por cáncer -sostuvo la especialista-. De modo que debemos conocerlos, pero no tenerles miedo. Si, como médicos, comprendemos cómo usarlos adecuadamente con nuestros pacientes, confiaremos más en lo que recetamos e informaremos mejor a nuestros pacientes."

También destacó la importancia de conocer las guías clínicas sobre el uso de analgésicos opioides para usarlos de manera segura y de participar de los cursos de formación continua a distancia. "Como médicos, nuestra responsabilidad es aliviar el sufrimiento humano y, para eso, a veces tendremos que usar opioides", agregó.

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