Pasión volcánica también en cosmética

El barro de Pismanta, con historia y firma
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8 de mayo de 2003  

Su historia parece salida de un libro de cuentos, pero de cuento no tiene nada. Desde hace 15 años, Nélida Rossi es la dueña del laboratorio biotermal Nell Ross, una de las empresas del rubro más grandes del país (tiene 5000 clientes fijos). "Empecé fabricando y vendiendo una línea cosmética natural. Pero mi empresa tiene un antes y un después de un viaje que hice hace 10 años a San Juan", explica.

Tropezón que no fue caída

Amante de la alta montaña, Rossi hizo un viaje con sus tres hijos (hoy, en la empresa familiar) a esa provincia cuyana. "Descubrimos el Paso de Agua Negra, muy alto, en Pismanta, e hicimos esa travesía. Al pasar por la capillita de Achango, de 1665, subí al campanario y me esguincé el pie. Tenía un dolor que me moría y salimos para buscar agua fría. Una señora, muy hospitalaria, me aplicó barro del lugar y enseguida me alivió", recuerda.

Con ese barro volcánico, los lugareños curaban las patas de los caballos, las torceduras, la artrosis. "Mate va, mate viene, me quedé cerca de tres horas. El dolor fue pasando y me contaron que Pismanta era el nombre del último cacique huarpe de la zona. Me dieron barro y me lo apliqué varias veces."

Pero Rossi, amiga de la cosmética y muy inquieta, se interesó en ese barro e hizo analizar una muestra en el INTI. "El barro de esa zona volcánica está lleno de oligoelementos y minerales, iguales a los de nuestros cuerpo. Allí surgen cinco vertientes de aguas termales; se van mezclando con la tierra y la lava volcánica, y se forma este barro."

Encantada con los beneficios, Rossi cambió su línea de cosmética natural por una biotermal. ¿Diferencias? "La línea termal no necesita vehículo, porque molecularmente es igual que la piel, y el organismo, por su memoria celular (ADN), reconoce los minerales u oligoelementos que ha perdido y los asimila", explica.

Con el tiempo, le compró el terreno (80 hectáreas) a la gente que la curó; hoy trabajan en su empresa. "Traemos el fango y el agua, los irradiamos (para que no tengan bacterias), luego hay un proceso de filtrado y molinado, y se le coloca un conservante. Sólo después sale el certificado de aprobación."

Piel seca o grasa, alergias, flaccidez, acné, rejuvenecimiento cutáneo, manchas, melasmas, quemaduras, psoriasis, son patologías que pueden encontrar alivio en el termalismo. "Nuestro organismo es perfecto, y el agua termal y el fango tienen fórmulas cualicuantitativas idénticas al cuerpo humano; por eso se logran resultados excelentes."

Por ejemplo, "si se aplica barro sobre una piel grasa, que quizás haya perdido azufre (genera mayor producción de las glándulas cebáceas), el organismo reconocerá sus faltantes y se equilibrará", explica. La piel seca, que perdió cobre, "también puede recuperarse con terapia termal". Hoy, sus diez productos (agua y barro termales, los de mayor salida) se venden en todo el país, Brasil y Miami. "Capacitamos vendedoras y trabajamos con spa y hoteles como el NH, Savoy y Marriott.

"Me fascina la estética. Participé de cuanto congreso y congresito se ha hecho. Empecé relacionándome con el doctor Amílcar Enero (director de LACA), y de él aprendí muchísimo. Hoy participo en la Cámara Internacional de Termalismo y en la Cámara Argentina de Termalismo. Creo que la Argentina tiene cualquier cantidad de recursos termales que no están explotados", concluye.

Catalina Lanús

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