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Paula Wachter: "Tenía la obligación de ayudar a otros”

Charlamos con Paula Wachter, directora de Red por la infancia.
Charlamos con Paula Wachter, directora de Red por la infancia. Fuente: OHLALÁ! - Crédito: Catalina Bartolomé. Producción de Magdalena Bertrand.
Violeta Galanternik
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8 de marzo de 2019  • 11:38

En el 80% de los casos, los abusadores sexuales son parte de la familia. Paula Wachter tuvo que pasar por esto con sus tres hijas y mientras luchaba por ellas, también creó la ONG Red por la Infancia, desde la que asesora a otras madres que atraviesan su mismo derrotero.

¿Cómo pasaste de tu causa personal a crear la fundación?

Hace 10 años tuve un caso con mis tres hijas y me di cuenta de que de esto no se hablaba, no se sabía mucho y no había una oficina del Estado ni un programa que hoy sí tenés, que es la DOVIC –Dirección General de Orientación, Acompañamiento y Protección a las Víctimas–, que te pudiera orientar. Mi gran problema fue que yo no sabía qué hacer, pero el Estado tampoco. Denuncié en la Justicia, me pateé todo Tribunales, no me quedó puerta por golpear. Lo único que yo sabía era que tenía la obligación de denunciar y la obligación de proteger. Esto es algo que te derrumba la vida, hay un antes y un después. Uno no elige en la vida lo que le pasa, sí qué hacer con lo que le pasa. De repente, a la par de trabajar como gerente comercial de una empresa, tenía mi causa personal, y en los ratos libres ayudaba a otras mujeres. Decidí que tenía la obligación de ayudar a otros para que el camino se les allanara un poquito y eso es lo que hice. En el camino me contactó la organización internacional Ashoka, que selecciona personas que están cambiando la realidad social, y me hizo la propuesta de convertirme en una de sus emprendedoras sociales. Hace casi 10 años que estoy trabajando en esto y formalmente hace cinco abrí la Fundación Red por la Infancia.

¿Cuál es el foco de la fundación?

Trabajamos en la promoción y protección de los derechos de los niños, niñas y mujeres víctimas. Siempre fuimos muy activos en las reformas legislativas porque necesitamos más y mejores leyes. Mi misión es dejar en el país el sistema que a mí me hubiera gustado tener en su momento.

¿Cómo trabajan con el Congreso?

Trabajamos transversalmente con todas las fuerza políticas, sobre todo en Diputados y Senadores, y por eso todos los proyectos de ley que impulsamos salieron por unanimidad de las dos cámaras. Hemos lanzado varias reformas que son presentadas por distintos legisladores y los acompañamos con socios como Change.org, que nos ayuda a visibilizar. También capacitamos a distintos organismos del Estado porque queremos mejorar su capacidad de respuesta y tenemos toda un área de prevención porque, mientras estamos trabajando con el stock de víctimas, debemos trabajar para que no siga creciendo.

¿La fundación te ayudó a sublimar, a sanar?

En todo proceso, lo importante es sanar. Esto es una herida que te corta entera y de repente va cicatrizando, se aprende a vivir con esto. Si te sucede una tragedia en tu vida, hay que sacar la resiliencia y capitalizarlo en aprendizaje sin negar lo que sucedió: no puede ser el epicentro de tu vida, la vida sigue.

Están trabajando con Thelma Fardin, ¿cómo fue ese acercamiento?

Ella se acercó a nosotros cuando me dijo: "Tengo una consulta por minuto". Miles de mujeres se le acercaron y confiaron en ella y, con mucho criterio, ella pudo cumplir su rol de denuncia y se acercó a nosotros para ser el canal para ayudar a estas mujeres en el asesoramiento, en cómo actuar, en el acceso a la Justicia.

¿Por qué creés que lo de Thelma nos sacudió como sociedad?

Antes de trabajar en esto, para mí el abuso era algo lejano, no era parte de la cotidianeidad. Desde que me dedico a esto, la cantidad de familias que se animan a hablar con el correr del tiempo es impresionante. Era una olla a presión y esto estaba destinado a explotar. Es uno de los delitos que atraviesan transversalmente a toda la sociedad: no es algo que podrían encerrar en un tipo social, atraviesa todas las clases sociales. Hay dos maneras de invisibilizar algo: o no hablarlo o hablarlo de una manera que la gente no quiera escuchar. El gran avance que estamos haciendo es tomar el tema con seriedad, sin amarillismo, comunicarlo de una manera proactiva con un llamado a la acción.

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