Pegaron con cinta el asiento de un nene en un vuelo de Aerolíneas Argentinas

Le sucedió a un periodista de LA NACION durante un vuelo de Córdoba a Buenos Aires; la explicación de la empresa
Marcelo Veneranda
(0)
4 de enero de 2017  • 13:30

Pegado con cinta. Que te toque el asiento que no se reclina, la fila sin ventanillas o el niño prodigio de la batería en la butaca de atrás son destinos inevitables para el pasajero frecuente de cualquier aerolínea comercial. Pero ver cómo pegan con cinta el asiento en el que tu hijo de dos años viajará los próximos 700 kilómetros es una experiencia que pocas compañías pueden ofrecer.

Me ocurrió hoy, en el vuelo 1503 de Aerolíneas Argentinas que debía traerme de regreso a Buenos Aires de unas microvacaciones junto a mi mujer y mis hijos en Córdoba, para pasar el Año Nuevo en familia.

La base del asiento estaba suelta. Es la que se convierte en cojín flotador en caso de una emergencia y, por eso, para facilitar su extracción, va sujeta solamente por tres bandas de velcro.

Pero el velcro no estaba. Sólo la huella del pegamento. Y el asiento "bailaba", se deslizaba hacia adelante y, con poco esfuerzo, hacia el piso.

"No hay problema, el asiento está bien", dijo la tripulante que se acercó ante el primer llamado. El tono cordial no alcanzó para tapar la verdad evidente. La expresión en los rostros de mi mujer y el mío hicieron el resto del trabajo.

Por suerte, el resto de la tripulación actuó de otra manera. Hasta el comandante se acercó para pedir disculpas. Pero no había más asientos.

Y en medio de ese trajín, el momento sublime: un técnico ingresó al avión con un rollo de cinta de tamaño industrial y, no sin esfuerzo, pegó el cojín a la estructura del asiento con tres tramos de cinta.

Es cuando uno empieza a preguntarse por el resto de las partes del avión, por la reciente salida de Isella Constantini de la gerencia de Aerolíneas en medio de la discusión por el recorte de gastos, por el ingreso de las compañías low cost a los vuelos de cabotaje y… y entonces uno decide que es mejor no pensar. Y volar.

El vuelo llegó a destino con normalidad. Salvo que mi hijo no pudo soportar el cambio de presión del descenso y vomitó el asiento encintado. No más excusas para cambiarlo. Al asiento.

Luego, los baños sucios (cada semana más sucios) de Aeroparque y el taxista que decidió ganarse unos pesos extras doblando donde no debía. Pero eso es parte, también, del folklore inevitable de subirse a un avión.

LA RESPUESTA DE AEROLINEAS

Respecto de lo sucedido con el asiento en el vuelo AR1503 proveniente de Córdoba, lo realizado ante esta situación excepcional fue una solución paliativa y se hizo siguiendo los protocolos establecidos por el fabricante.

Si bien diariamente todos los aviones de nuestra compañía reciben inspecciones de mantenimiento tanto en el interior de la cabina como de los sistemas del avión, esto es algo que puede suceder por el normal uso de los asientos y por tal motivo, el fabricante de la aeronave establece soluciones temporales para este tipo de situaciones menores hasta que pueda darse una de manera definitiva.

Los cojines de los asientos se colocan sobre cinta velcro ya que debajo se encuentran los chalecos salvavidas que deben ser fácilmente desmontables en una emergencia.

En este caso puntual, el velcro del asiento se había resecado y despegado y se reemplazó con cinta "BMS 5-133 Type IV class 1". Se trata de una cinta doble faz aprobada por Boeing para trabajos en cabina como una solución temporal.

Ni bien el avión llegó a Aeroparque y se le realizó la verificación de mantenimiento, se colocó un velcro nuevo con cemento de contacto y quedó reparado definitivamente.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Sociedad

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.