Piden indagar a policías por el caso AMIA

Seis efectivos de la bonaerense fueron acusados de intentar desviar la causa para desligar a un colega
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26 de diciembre de 2001  

Una de las eventuales maniobras tejidas por efectivos de la policía bonaerense para exculpar a sus camaradas detenidos por el atentado contra la AMIA está a punto de tener su primera resolución judicial.

Los fiscales Eduardo Freiler y José Federico Delgado pidieron que un grupo de policías sea indagado por haber intentado involucrar a un colega de ascendencia árabe en la tenencia de la Trafic usada como bomba en AMIA, con el objeto de desligar al ex comisario Juan José Ribelli, uno de los principales acusados por el ataque. Los acusados son Julio César Gatto, Marcelo Valenga, Juan Carlos Sosa, Jorge Lupiano, Marcelo Pellegrino y Javier Rodríguez, dijeron a LA NACION fuentes judiciales. En la acusación por falso testimonio agravado coincidió la AMIA, constituida como querellante en este caso, representada por el abogado Juan José Avila.

La trama del intento de desvío en la investigación de la conexión local del atentado comenzó, según consta en el expediente, una semana después de la detención de Ribelli y otros catorce oficiales y suboficiales bonaerenses. En efecto, el 19 de julio de 1996, el sargento 1° Sosa se presentó ante la Justicia. Dijo que tenía información sobre el caso AMIA, pero que si declaraba, su vida correría peligro.

El comienzo de la maniobra

Rebautizado como Testigo N° 4, Sosa declaró que el inspector Abel Brahim Alí, alias el Turco, le dijo que los policías Mario Bareiro y Diego Barreda -detenidos por el caso AMIA-, estaban aliados con Carlos Telleldín (también preso) en el robo y "doblado" de autos. Y dio el "dato clave": Alí pidió una Trafic para ser acondicionada y entregada a un tercero, y era dueño de un Ford Galaxy igual al que Telleldín vio en la puerta de su casa el 10 de julio de 1994, cuando entregó la camioneta a un grupo de policías que supuestamente respondían a Ribelli.

La maniobra estaba en marcha. El 23 de julio de 1996, Bareiro declaró que Alí le había manifestado su interés en el caso AMIA, que la esposa del Turco, Mónica Chirivín -policía y abogada-, había sido designada por la jefatura de la bonaerense con enlace con el juzgado de Galeano, y que Barreda le "marcó" la Trafic de Telleldín.

Para marzo del año siguiente la historia se filtró a la prensa. Fue justo cuando Ribelli decidió declarar ante Galeano -e intentó extorsionarlo con un video-, y Raúl Ibarra (acusado de haberse llevado la Trafic) comenzó a sostener que lo confundían con Alí.

El 7 de abril de 1997, Lupiano declaró que, según le dijo un militar amigo, Alí le dio a un tal capitán Ordóñez, cuatro días antes del atentado, la Trafic que -según su versión- fue acondicionada en Campo de Mayo con 200 kilos de trotyl y barro. Luego, Sosa agregó que el Turco condujo la camioneta y que el explosivo ingresó por Ezeiza. Los policías Rodríguez y Pellegrino refirmaron esa pista que situaba el armado de la Trafic en el batallón 601 de Campo de Mayo. No era otra que la famosa pista carapintada .

El 31 de marzo, Alí y su esposa se presentaron en forma espontánea ante Galeano, a raíz de las publicaciones periodísticas. Chirivín declaró que las denuncias eran falsas y que insinuaban un intento de desviar la causa imputando a su marido porque era policía bonaerense, de ascendencia sirio-libanesa y conocía a Telleldín.

La investigación posterior reveló que no había vínculo alguno entre Alí, Chiribín y el 601. Y que habían sido los policías Gatto y Valenga -amigos de Ribelli, según consta en el expediente- quienes "filtraron" en la causa la teoría de que la Trafic que Telleldín dio a los policías de la Brigada de Investigaciones de Lanús -presuntamente comandados por Ribelli- pasó por las manos de Alí y terminó en poder de un comisario de San Martín.

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