Ponen a prueba el valor nutricional de la canasta básica

Voluntarios consumirán los alimentos propuestos por el Indec y otros, los sugeridos por la Secretaría de Salud
Gabriela Origlia
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22 de agosto de 2019  

CÓRDOBA.- "Nos duele la pobreza. Nos duele el hambre. Queremos abolir la canasta básica y cambiar el modo en que se mide la pobreza en la Argentina". Así se presenta el proyecto Czekalinsky, que es impulsado por un grupo de científicos de esta provincia. ¿En qué consiste? Durante seis meses un grupo de voluntarios en esta ciudad se alimentará solo con los productos de la canasta básica del Indec; otro lo hará con los de las Guías Alimentarias para la Población Argentina (GAPA), propuesta por la Secretaría de Salud de la Nación; y otro seguirá los mismos hábitos alimentarios que ya lleva en su vida cotidiana. La experiencia incluye controles médicos y nutricionales.

El lunes próximo, los tres grupos empiezan con el plan. Sofía Chacón, licenciada en Ciencias Políticas e integrante del grupo, explicó a LA NACION: "Proponemos un enfoque multidimensional, contemplando las diferentes desventajas que experimentan las personas en situación de pobreza".

Es la primera vez que en la Argentina se hace una muestra de este tipo "con rigurosidad científica". Chacón señala que es una abstracción porque nadie come solo alimentos que figuran en la canasta básica o consume productos que se incluyen en las GAPA, pero que lo valioso es que nunca nadie lo ha comido durante un lapso importante para ver qué sucede.

El equipo de investigadores incluye médicos, nutricionistas, politólogos, comunicadores y un cocinero. Algunos de ellos trabajan para el Conicet. Los 18 voluntarios que integran los tres grupos fueron sometidos a controles médicos previos. Se les hará un seguimiento durante los seis meses y se realizarán evaluaciones finales.

Martín Maldonado, politólogo e investigador del Conicet, y Claudia Albrech, nutricionista, secretaria de Investigación de la Escuela de Nutrición de la Universidad Nacional Córdoba (UNC) e investigadora del Conicet, son dos de los voluntarios que solo comerán productos de la canasta básica.

"Nunca nadie comió solo los productos de la canasta, que es poca cantidad y de mala calidad -dice Maldonado-. Tampoco nunca se estudió científicamente el impacto en la condición nutricional. Con esta experiencia se pondrá a prueba su conformación: la hipótesis es que quienes solo usen sus alimentos desmejorarán su condición, a la inversa de lo que ocurriría con los que coman conforme a la GAPA. El grupo de control no debería tener cambios".

Ninguno de los participantes tiene una condición alimentaria particular, como diabetes, celiaquía o alergias, ni son veganos ni vegetarianos. Además, hacen actividad física moderada. La elección se realizó sobre la base de la equivalencia de las canastas (la básica del Indec establece 2700 calorías para un hombre de entre 30 y 59 años con actividad física moderada y 2000 para una mujer).

La GAPA, a diferencia de la canasta, es una guía de orientación para comer de manera saludable, creada en 2000 y actualizada en 2014. Incluye más frutas y verduras que la propuesta del Indec, y también legumbres, frutos secos y carnes de mejor calidad.

Para llevar adelante el proyecto los impulsores buscan financiamiento participativo. Necesitan seguir comprando los alimentos para todos los grupos. A través de la plataforma "Nobleza obliga" se pueden hacer donaciones. Todo el proyecto cuesta $3,3 millones. Los partners claves son La Voz del Interior, el Conicet, la Escuela de Nutrición de la UNC y el estudio Aero Design.

En la presentación señalan: "Los beneficiarios son los 14.380.387 personas en situación de pobreza. Uno de ellos se llama Dylan y se encuentra enojado porque el Ratón Pérez es un tacaño. Sucede que hace dos semanas que dejó su diente debajo de la almohada y el ratón aún no pasó a buscarlo. Todos los Dylan de este país son nuestros beneficiarios".

¿Por qué el nombre de Czekalinsky? Se inspira en la tapa de la revista estadounidense Life del 19 de noviembre de 1951, cuando una familia con ese apellido apareció en una foto con todos los alimentos que comerían en un año (una tonelada y media de comida). Así se apuntaba a representar el bienestar de pertenecer a una economía capitalista, en contraposición a la opción comunista.

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