Por la calle

Por Juan Carlos Insirte
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10 de diciembre de 2001  

El Sur olvidado

“El Sur guarda un cuchillo, como advirtió Borges, pero además guarda olvido, mucho olvido gubernamental...”, se quejó Manuel Díaz refiriéndose a la zona del barrio de Barracas, en el cual reside.

Comentó que al humo que emanan las parrillas instaladas en la calle se le agregan los gases de los escapes de los vehículos: esto provoca un alto grado de contaminación. Estas parrillas están en varios puntos de las calles del barrio. “Todo está imbuido de un gran espíritu comercial, pero apuesto a que esto en la avenida Alvear no funcionaría”, dijo irónicamente Manuel Díaz.

Vecina asombrada

“En la calle Pagano y Tagle, detrás de la sede central del Automóvil Club Argentino, hay una veterinaria que exhibe y vende ratas enormes con sus crías dentro de las jaulas, que están en la vidriera”, relató María Luisa Flores.

“Ante mi asombro –comentó esta lectora–, al preguntar sobre estos animalitos me dijeron que eran mascotas muy cariñosas y que las crías se vendían para alimentar serpientes mascotas. Es raro que un animal tan combatido pueda ser vendido en pleno Palermo”, conjeturó Flores.

Situación caótica

“La calle Echeverría al 900, en Belgrano Chico, presenta una situación caótica”, aseguró la doctora Laura Andrada. Allí se halla el Instituto de Rehabilitación Psicofísica, de la Secretaría de Salud del Gobierno y a pesar de las quejas insistentes aún no se logró el ordenamiento del tránsito que necesitan los discapacitados que concurren a ese centro de salud. En ese tramo de la calle hay doble circulación con tránsito de las líneas de ómnibus 130 y 42. “Los cruces peatonales no coinciden con las rampas para discapacitados y el ascenso y descenso de los pasajeros se hacen en la mitad de la calle, lo que ha producido numerosos accidentes”, aseguró la doctora Andrada, que es jefa del Servicio de Clínica Médica del instituto. Hay también un estacionamiento de taxis, que dificulta la entrada y salida de ambulancias.

Los lomos de burro han desaparecido y no se respetan las velocidades máximas. Hace tiempo que todos claman por un semáforo para la puerta del instituto y por un servicio policial que ponga orden y libere el estacionamiento, enfatizó Andrada.

Para comunicarse con esta columna, los lectores que deseen hacer llegar sus inquietudes pueden hacerlo al siguiente correo electrónico: jcinsiarte@lanacion.com.ar

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