Por la calle

Por Juan Carlos Insiarte
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26 de mayo de 2003  

Plaza en decadencia

"Veo con pena el deterioro que sufre la plaza de la Misericordia, en la avenida Directorio entre Lautaro, Francisco de Bilbao y Camacuá", advirtió Guillermo Mario Tapparelli.

Este vecino lleva más de una década en esta zona del barrio de Flores, y recordó que hace unos años se hicieron algunas obras impulsadas por la Asociación Vecinos de la Plaza y realizadas por el Gobierno de la Ciudad, que "dejaron mucho que desear".

Como ejemplo, mencionó que la fuente con luces que se encuentra en la esquina de la avenida Directorio y Camacuá desborda y genera una cascada sobre las escalinatas.

Los bancos han sido destruidos y el césped, devastado.

A los costados, los árboles lucen secos y los veredones muestran algunas irregularidades.

Según Tapparelli, no sólo este espacio requiere un remozamiento total, sino que habría que crear luego una metodología de mantenimiento y vigilancia para impedir que los vándalos destruyan estos espacios, como se hacía en otras épocas en todas las plazas de la ciudad, con excelentes resultados.

Para tener en cuenta

"Planteo al Gobierno de la Ciudad un problema existente de muy fácil solución", dijo el ingeniero Moisés Abecasis.

"En la actualidad se está mejorando el pavimento de calles con el consiguiente entorpecimiento del tránsito, lo que ocasiona desvíos imprevistos de los vehículos y acarrea pérdida de tiempo, con el consiguiente malhumor de los automovilistas que resultan afectados", describió este lector.

"La solución, que ya la practicaban hace más de 50 años las empresas que reparaban el adoquinado de entonces, es colocar a unos 200 o 300 metros antes del lugar en que se realizan los trabajos un caballete con un aviso que anuncie la interrupción del tránsito", propuso.

Según el ingeniero Abecasis, "con este único y contundente alerta, los conductores de vehículos que circulen por el lugar tomarán los recaudos correspondientes para evitar el atascamiento... así de simple".

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