Por la calle

Por Juan Carlos Insiarte
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26 de febrero de 2004  

Aullidos en la noche

Vecinos de Arenales y Laprida se quejaron "por la falta de respeto y de consideración" por parte de concurrentes a un quiosco allí existente.

Luis Rodofile, al sintetizar la situación que atormenta a los moradores de la zona, dijo que "durante casi toda la madrugada los jóvenes aúllan después de ingerir cerveza, sin importarles las personas mayores o los niños de la vecindad que desean gozar de un merecido derecho al descanso".

Según este parroquiano, se efectuaron varias denuncias acerca de esta lamentable situación, sin resultado hasta el momento. En tanto, Rodofile insistió: "Los vecinos estamos asombrados por la impunidad con que se mueven y aúllan durante la noche".

Por fin llegó el bacheo

Los vecinos de Paraguay y Esmeralda vieron concretada una antigua aspiración. Desde hace tiempo venían insistiendo en la necesidad de que el área responsable del Gobierno de la Ciudad diese una solución a los baches existentes en esa esquina, que se pronunciaban día a día, puesto que por allí giran habitualmente los grandes ómnibus que transportan turistas desde los hoteles de la zona.

La situación se había tornado grave a tal punto que los grandes transportes debía hacer piruetas para girar y la mayor parte de ellos hacía trepar las ruedas traseras, en varios casos, de doble eje, a los cordones de las veredas, que se fueron destrozando.

Ahora los reclamos quedaron satisfechos y todo indica que la reparación técnicamente será duradera. Así lo suponen los parroquianos más cercanos a esta esquina del barrio de Retiro.

Próceres anónimos

Guillermo Ledesma, inquieto observador de los problemas de la ciudad, advirtió que lamentablemente hay una serie de monumentos que evocan a héroes desconocidos.

Y esto es así porque después de la depredación de los bronces de la que fueron objeto bustos, estatuas, esculturas y monumentos, "podría decirse que tanto los personajes evocados como sus autores se han transformado en anónimos. Son los sin nombre", sostiene el inquieto lector.

Ledesma comentó que, a la vez, ha cundido la lamentable costumbre de cubrir las bases de estas obras de arte con graffiti de distinto carácter, y particularmente agresivos.

Por todo esto, este lector sugirió con tono irónico que "todos aquellos que vuelquen en los pedestales inscripciones, sean de base de mármol o de otro material, por lo menos hagan alguna referencia a la obra que están pintarrajeando, así los turistas y las visitas podrán saber frente a que prócer u obra se encuentran y quién es el autor".

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