Por un día, todos fueron chicos de la calle

En Río Negro, el obispo del Alto Valle limpió vidrios y el intendente pidió limosna bajo una tormenta
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9 de diciembre de 2001  

GENERAL ROCA.- Los vecinos de General Roca deben conocer bien, acaso mejor que en otras ciudades del país, la realidad de los chicos de la calle. Y eso se debe en gran medida al trabajo de la Fundación Ninquihué, que desde hace tres años organiza durante una semana la campaña "Chico de la calle por un día".

Uno de los ejes de esa tarea apunta a poner en la piel de la niñez desamparada a personalidades del deporte, la política, la religión y otros ámbitos, que no siempre están atentos a esta cruda problemática. Así, con sorpresa, los roquenses se encontraron al obispo del Alto Valle, José Pedro Pozzi, limpiando vidrios de autos por una moneda o al intendente municipal, Miguel Sáiz, pasado por agua y reclamando un poco de compasión.

En diálogo con LA NACION, monseñor Pozzi destacó la "convocatoria amplia" de una iniciativa que "invita a meterse en el pellejo de un chico de la calle y conocer lo que siente cuando va en busca de una moneda o algo de alimento.

"Nos tocó limpiar vidrios frente al supermercado y pudimos sentir de verdad lo que estos chicos sienten. Y no sólo por la moneda que puedan conseguir, sino también por la demanda de cariño y de expresiones de amor que transmiten a la comunidad", expresó.

Bajo la lluvia

A su vez, Sáiz recordó que en la última oportunidad, en septiembre, "cayó una de las peores tormentas del año. Eso tuvo su lado negativo, al impedir la realización de algunas de las actividades programadas. Pero también fue una gran fortuna, porque permitió acercarse cabalmente a una realidad muy dura".

El intendente apreció que "no es lo mismo pedir en la calle en un día de sol que bajo una tormenta tan fuerte. Los chicos están sometidos también a ese rigor. Por eso fue algo muy ilustrativo de su realidad", dijo.

General Roca está ubicada en el corazón del Alto Valle del Río Negro, en el norte de la provincia homónima. Hace seis años, la monja Marcela Fortín y el seminarista Andrés Tocalini decidieron impulsar allí un grupo de voluntarios para trabajar en la asistencia a chicos de la calle.

Fue el germen de la Fundación Ninquihué, que surgió apenas comenzó el trabajo. El nombre, que fue elegido por los propios chicos, significa "libertad" en mapuche, y se completó para bautizar el primer techo del grupo, una casa refugio obtenida en 1997: Los cachorros de Ninquihué.

El crecimiento de la entidad solidaria no tuvo respiro. Comenzaron por ganar confianza entre sí los voluntarios y los chicos. Luego llegaron las primeras tareas asistenciales, en particular, en alimentación, vestimenta y abrigo. Y a poco de marchar ya estaban ayudándolos en la reinserción escolar, el aprendizaje de oficios y el acceso laboral. Así consiguieron poner en marcha talleres de artesanías y una panadería, donde además de aprender el oficio algunos chicos tienen trabajo.

Abrirse a la comunidad

En ese derrotero surgió la necesidad de abrirse a la comunidad, tanto para lograr más recursos como para que los vecinos tomen conciencia de esa problemática. Entonces, hace tres años idearon la campaña "Chico de la calle por un día", con mesas en sus paradas habituales, radios abiertas y la personificación de sus actividades.

"Queríamos que los chicos fueran noticia por asuntos positivos. Que dejaran de aparecer en los medios porque inhalan pegamento, roban o participan en hechos de violencia", explicó Mariano Herrera, coordinador de la casa refugio. Cada año, la salida a la calle de la campaña congrega el respaldo de numerosas personas..

Abel Calfín, del informativo de Cablevisión del Comahue, resumió la experiencia al destacar que "la campaña sirve para acercarse a la realidad de quienes sufren mucho y salen todos los días en busca de alimento, pero también es de atención. Es sorprendente ver al obispo o al intendente en ese rol, y ayuda a comprender una situación muy dura", dijo.

"Uno se siente muy bien luego de ayudar en algo así. Pero lo más importante es que conocemos cada vez más la necesidad de la comunidad de lograr políticas eficientes, que sirvan para que esa situación desaparezca para siempre", consideró Calfín.

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