Protesta contra un presunto violador

Un profesor, acusado de 25 casos de abuso a menores, pidió cumplir un arresto domiciliario
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23 de diciembre de 2009  

La sola posibilidad de que el maestro de música Marcelo Peccolo salga de la cárcel, por lo menos para cumplir prisión preventiva en su casa, alteró a decenas de padres de chicos que durante 2007 habrían sido víctimas de abuso sexual por parte de quien era su profesor en el jardín de infantes de la escuela Raíces y Alas, de Merlo.

La defensa del docente, que espera ser enjuiciado por 25 casos de abuso sexual agravado y corrupción de menores -otros 45 hechos son investigados en otra causa-, solicitó ayer el beneficio de la prisión domiciliaria hasta la realización del juicio oral y público en su contra, que, en principio, se haría en septiembre de 2010.

La fiscalía de Morón y la querella se opusieron al pedido en la audiencia realizada ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N° 2, en la que el propio Peccolo habló y dio argumentos para fundamentar su solicitud, lo que provocó la airada reacción de decenas de padres que habían ido a manifestar su férrea oposición a que el maestro abandonara la cárcel común.

En la calle, representantes de organizaciones sociales, familiares y amigos de los padres de los niños presuntamente víctimas del docente de música se manifestaron ante los tribunales de Morón. "No queremos abusadores libres", fue una de sus consignas de la protesta.

El abogado Miguel Racanelli, representante de una de las víctimas, dijo a LA NACION: "Estamos convencidos de que es imposible que a un individuo con tremenda calificación [penal] le den tamaño beneficio. Yo sostuve en mi alocución que sería un cachetazo a la sociedad darle este beneficio. ¿Quién vela por la salud mental de estos chicos? Van a crecer con un gran trauma. Hay chicos que se despiertan de noche gritando: «¡Tengo miedo de que me agarre!». Si le dan la prisión domiciliaria, sería una burla; se estarían retrocediendo varios pasos". Se espera que el TOC N° 2 resuelva el pedido de Peccolo antes de fin de año.

El letrado aclaró que Peccolo ya había sido beneficiado en esta causa con la prisión domiciliaria, cuando hizo lugar al pedido de la defensa la jueza de garantías Mónica López Osornio. Pero la fiscalía de instrucción y las querellas manifestaron por escrito su oposición y la Cámara de Apelaciones del distrito revocó el beneficio y ordenó nuevamente el traslado de Peccolo al penal bonaerense de Magdalena.

Testimonios contundentes

En cuanto al caso, Racanelli explicó a LA NACION que en octubre se realizó la audiencia preliminar al juicio oral prevista en el Código Procesal bonaerense, en la que se dispuso la realización de una instrucción suplementaria para obtener una prueba adicional, aunque, para el abogado, el argumento resultante no alterará en demasía el caudal indiciario que ya se tiene.

"Creemos que tenemos suficiente prueba como para lograr una condena. Están los testimonios de los chicos y, sobre todo, el resultado de las sesiones con los chicos en la cámara Gesell, que consideramos que fueron determinantes. Son muchos casos: en este juicio se ventilarán los abusos sufridos por 25 chicos, pero en total son 70 denuncias. El resto es objeto de una nueva investigación, que actualmente está en trámite", dijo Racanelli.

Según el relato de los chicos, el acusado les hacía jugar, durante su clase de música, un juego llamado "al que le toca le toca". Un "juego perverso" -tal como lo definió el letrado- en el que, con el aula a oscuras, los chicos eran obligados a "hacer cosas".

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