Punta del Este: carpas, contenedores y habitaciones flotantes, la nueva opción

Casas contenedores, pequeñas, cómodas y cerca de la playa
Casas contenedores, pequeñas, cómodas y cerca de la playa Crédito: Santiago Hafford
En las playas uruguayas crece la oferta de alojamiento no tradicional, que incluye actividades recreativas y comidas a base de alimentos recién cosechados
José María Costa
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8 de enero de 2019  

PUNTA DEL ESTE.- "Es como estar de vacaciones en la casita del árbol". Con esa frase, María Paula Languer resume su experiencia en una habitación dentro de un contenedor de 50 metros cuadrados en José Ignacio, una de las zonas más exclusivas de la costa esteña.

Ya sea por comodidad, precio o vivir una experiencia más cercana a la naturaleza, cada vez son más quienes eligen los alojamientos no tradicionales que, poco a poco, comienzan a ofrecerse en Punta del Este , pero sobre todo en las zonas más agrestes, como José Ignacio o Laguna Garzón.

El más reciente de estos emprendimientos se inauguró hace tan solo dos semanas. Se trata de Folk Glamp, que se sitúa en el Refugio del Hotel Anastasio de José Ignacio, a unos 10 kilómetros tierra adentro en una zona de lagunas y paisajes casi vírgenes.

La idea surgió de dos chefs argentinos, Dolores Fernández Parodi y Gonzalo Sauma Sarthou, de 29 y 26 años, que luego de vivir cuatro años en Australia y recorrer diferentes parques nacionales de allá, pensaron que el glamping podría también ser atractivo para los veraneantes de Punta del Este.

Así fue que primero abrieron un restaurante dentro del complejo y luego firmaron un acuerdo con los dueños del hotel para montar el "campamento" que cuenta con cuatro carpas donde se pueden alojar hasta tres personas.

Habitaciones flotantes, en Laguna Garzón
Habitaciones flotantes, en Laguna Garzón Crédito: Santiago Hafford

Tienen sommier, cómoda, velador, un baño privado con ducha a 15 metros de la carpa que está armada sobre decks a 10 metros de una tranquila laguna. En el restaurante, que está abierto al público, los huéspedes desayunan con productos orgánicos recién cosechados. Pan de masa madre y un entorno de tranquilidad. Además tienen caballos, kayak, stand up paddle y yoga.

"Es la primera vez que me alojo en una carpa y la idea me pareció brillante. No tenés luz artificial, pero tenés un baño de lujo, una carpa con una buena cama, bien decorada, con mantas. La atención es espectacular y el contacto con la naturaleza es divino", contó Dolores Legarre, de 50 años, que fue una de las primeras en alojarse en una de las carpas y pasó allí la Navidad.

La mujer agregó: "Es una experiencia única, diferente. El lugar es soñado, las vistas increíbles. Vas llegando al lugar por un camino lindísimo. Hay vacas, ovejas, caballos, y ya en las carpas se abre un abanico con vista a la laguna divina. Voy a volver".

El convenio con el hotel de playa resultó clave para los emprendedores argentinos, ya que se les ofrece a los huéspedes disfrutar de la experiencia del glamping por un par de noches. Esto generó el primer empuje en el lugar donde se sirve un menú distinto cada día según la pesca de la zona, y las frutas y verduras que cosechan productores de campos vecinos. Según la época del año, el valor de la carpa va de los 140 a los 300 dólares por noche.

Mariano Matalone y María Paula Languer tenían solo cinco días para pasar por Punta del Este y estar cerca de sus amigos en José Ignacio. La dificultad para conseguir una casa por un período tan corto los animó a probar con Container Design Lofts (CDL), un complejo formado con cuatro contenedores, que en su interior cuentan con una habitación con cocina, baño, sala de estar y galería.

Campamento con glamour, días y noches
Campamento con glamour, días y noches Crédito: Santiago Hafford

"En un precio lógico era la mejor opción para nosotros que veníamos por pocos días", dijo Languer. Matalone agregó: "Alquilar una casa era imposible de conseguir para dos por cinco días, por eso nos animamos".

Sobre la experiencia contaron: "El único miedo era sentir calor, pero la pasamos divino. Hasta tuvimos frío una noche. Es un lugar tranquilo. Vamos caminando a la playa La Susana que está en frente. Nos prestan bicicletas acá y con ellas vamos hasta José Ignacio a pasear".

"Por dentro no parece que fuese un contenedor. Es como una casita en el árbol. Más estando en la parte de arriba", dijo Languer y sumó: "Es una linda experiencia que se la recomendaría a mis amigos". El precio, por noche, según la temporada, es de 150 a 300 dólares.

Otra de las opciones que suma adeptos en la zona es el hotel flotante Laguna Garzón Lodge, que cuenta con habitaciones para dos personas sobre las tranquilas aguas del espejo de agua que hace de "patio" para los huéspedes.

Compuesto por 12 habitaciones, el lugar se mete dentro de la laguna que divide los departamentos de Rocha y Maldonado en Uruguay.

Se trata del primer hotel en su tipo en el país y la aprobación de la obra demandó cinco años desde que surgió la idea entre dos hermanos de armar un emprendimiento de alojamiento no tradicional y de alto nivel en la zona.

"Es un lugar hermoso. Practico stand up paddle. Siempre iba a remar a la laguna y me fui a quedar sola cuatro noches al hotel. Fue una experiencia única. Literalmente, la sensación es de dormir arriba del agua. Estar viviendo arriba del agua, presenciar el día y la noche. Si te toca lluvia es hermoso. Te conecta mucho con la naturaleza y te acerca al agua", contó a LA NACION Luciana Gil, de 32 años.

Según su caso, alojarse ahí le proporcionó calma. "Fue salir de la tierra donde estamos siempre y cambiar un poco el medio que se mueve porque estás adaptándote todo el tiempo al nivel del agua. Es algo que recomiendo. Desde ese momento, vuelvo cada año", contó.

Construido con materiales sustentables y respetando el entorno natural, los que se alojan en estas habitaciones flotantes sienten como si estuvieran navegando por tranquilas aguas en algún lugar del mundo. Por las mañanas, el sonido de los pájaros y el agua sobre la madera son el despertador natural con el que concluye el sueño.

Además de las habitaciones, los huéspedes cuentan con un exclusivo restaurante donde les sirven el desayuno y pueden almorzar o cenar. Además, las playas están a pocos metros, cruzando la ruta 10. El precio por noche va de los 140 a los 350 dólares, dependiendo la época del año.

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