Qué le piden los chicos al Presidente

Reclaman que se ocupe del hambre, de la educación y de la salud; están atentos a todos los temas y no se desentienden
Cynthia Palacios
(0)
15 de mayo de 2003  

No votan, pero quieren opinar. Mientras los mayores discuten los alcances de la decisión de Carlos Menem de negarse al ballottage, los chicos ya decidieron qué pedir al próximo mandatario: la mitad de los consultados exige que termine con el hambre; un tercio, que se ocupe de la educación, y otros reclaman trabajo, vivienda y protección.

Los datos surgen de una encuesta que Unicef Argentina realizó entre 1400 niños y adolescentes que residen en 16 ciudades de más de 20.000 habitantes. Equivalen a una pequeña muestra de un universo con peso propio: quienes tienen entre 8 y 18 años representan el 24,8 por ciento de la población del país.

"Si tuvieras la posibilidad de hablar con un candidato a presidente, ¿qué le pedirías para los chicos?", era la pregunta central del estudio. Las respuestas sorprenden. "Que no haya hambre" se lleva el 48 por ciento; "tener educación" contabiliza el 29% de las contestaciones; "un techo donde vivir", el 21%; "que no haya chicos pobres o de la calle", el 18 por ciento.

El 14 % de los chicos le piden "trabajo para los padres", el 13% quiere "tener ropa"; el 10 % reclama "que los ayude o proteja"; el 8% le solicita "que gobierne bien" y el 6% está compartido entre los que quieren "tener salud" y los que piden que "no haya inseguridad".

El resto de los chicos demanda tener juguetes, no trabajar a edades tempranas, tener un futuro, que se respeten sus derechos, que combata las drogas y el alcohol o que las escuelas sigan siendo públicas, entre otras respuestas.

Pedidos urgentes

Llama la atención que los chicos pidan tener satisfechas necesidades tan concretas como la alimentación, la educación y la salud. Las cuestiones vinculadas con la mejora del funcionamiento institucional o los cambios de conducta de los dirigentes pasan a un segundo plano cuando los pedidos son tan urgentes.

La alimentación constituye el primer reclamo de chicos y adolescentes. Pero los primeros parecen estar más preocupados con esta cuestión: el 53% de los entrevistados de entre 8 y 12 años se refirió a esta cuestión, mientras que el 43% de los adolescentes habló del tema. Estos últimos, los más grandes, enfatizan la necesidad de educación (37%) en comparación a los menores de 12 años (22 por ciento).

"Tanto las imágenes como los efectos de la profunda crisis socioeconómica que padece el país están en esta apreciación, donde las dimensiones simbólicas declinan para dar lugar a una demanda excluyente: solucionar la situación de pobreza de la infancia y la adolescencia en la Argentina", asegura el estudio.

Un diez para los maestros

La segunda pregunta de la encuesta, realizada por la consultora Catterberg y Asociados, hacía referencia a la evaluación del desempeño de políticos, jueces y maestros. Con excepción de los adultos más cercanos (maestros y ministros religiosos), el resto de los dirigentes institucionales recibe las críticas mayoritarias.

Son los maestros y profesores los que aparecen con mejor apreciación: el 79% de los encuestados dice que hacen "bien" su trabajo. Los sacerdotes, pastores o rabinos siguen en la lista, con el 64 por ciento.

Menos suerte tienen otros actores. Entre el 60 y el 70 % estima que los jueces, la policía y el intendente local actúan "más o menos" o "mal" para solucionar los problemas, mientras que el 53% considera que su gobernador hace "mal" las cosas y el 61% opina lo mismo de diputados y senadores.

El tercer punto alude a la valoración de la democracia. La edad de los entrevistados y su nivel socioeconómico condicionan su visión: la idea de una democracia "pragmática" (vinculada con la provisión de trabajo, comida, vivienda) prevalece en los niños y entre los que pertenecen a un nivel más bajo. En cambio, los adolescentes y la población de estratos intermedios y altos destacan los valores del pluralismo democrático.

"Si hemos de cambiar este mundo dividido, maltratado y plagado de conflictos mediante la promoción de la práctica de la democracia, sólo podremos lograrlo con la plena participación de las niñas, niños y adolescentes", aseguró la directora ejecutiva de Unicef, Carol Bellamy.

La conclusión es de fácil lectura: la voz de los más chicos pide una solución urgente a la pobreza y a la exclusión que tanto el futuro presidente como los demás representantes no deberían desoír.

Números que estremecen

  • La situación de chicos y adolescentes atraviesa hoy su peor momento. La crisis económica y social empeoró al ritmo del deterioro político. El incremento de la pobreza afectó a la infancia: en mayo de 2002, el 70,3% de los niños y adolescentes se encontraban debajo de la línea de pobreza y el 37,6% estaba bajo la línea de indigencia. Se estima que 1.500.000 niños y niñas menores de 15 años trabajan, cuando esa cifra era de 250.000 en 1997. En materia de educación, la situación no cambia: sólo el 46% de los adolescentes concurre al año que corresponde a su edad y sólo el 40% egresa. En 2001, murieron 11.111 chicos que no alcanzaron a cumplir un año; seis de cada diez muertes son evitables.
  • ADEMÁS

    MÁS LEÍDAS DE Sociedad

    Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

    Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.