Qué se hace en materia de robótica en el país

Hay grupos que crean aplicaciones en San Juan, Rosario, Bariloche y Buenos Aires
Hay grupos que crean aplicaciones en San Juan, Rosario, Bariloche y Buenos Aires Crédito: Patricio Pidal/AFV
Nora Bär
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5 de noviembre de 2018  

Aunque sin el desarrollo que tiene en países centrales, la robótica también está creciendo en el país y hay grupos trabajando en varias universidades nacionales.

En el Instituto Nacional de Automática (de doble pertenencia, Universidad Nacional de San Juan/Conicet), más de 10 investigadores, estudiantes de doctorado, tesistas e ingenieros trabajan tanto en investigación pura (teoría de control) como en proyectos aplicados; por ejemplo, vehículos aéreos no tripulados para el monitoreo de olivares. "Allí, un estudiante de doctorado de la Universidad de Cuenca, Ecuador, está investigando cómo deben interactuar de forma socialmente aceptable los robots y los humanos -contó Pablo De Cristóforis-. Se aplica, por ejemplo, cuando un robot se mueve por un entorno: no es lo mismo si tiene que evadir un obstáculo (una silla) que si tiene que evitar a una persona. Hay ciertas reglas sociales que tiene que aprender para tener un comportamiento deseable".

Un equipo de la Universidad del Centro está desarrollando un submarino autónomo para detectar y monitorear sustancias químicas en las lagunas bonaerenses.

En Rosario, otro grupo está trabajando en un vehículo autónomo para el control de cultivos. También hay otros en la Universidad del Comahue, en la del Litoral, en la de Tucumán, en la Universidad Tecnológica Nacional y en la Universidad de Buenos Aires.

Una iniciativa muy importante es la que está conduciendo la doctora en Ciencias de la Computación Sol Pedre, que dirige la división de Robótica & Automatización del Centro Atómico Bariloche, donde desarrolla un robot de inspección y mantenimiento de los generadores de vapor del nuevo reactor Carem 25, el primero completamente desarrollado en el país. "Este será el primer robot pensado junto con el diseño del reactor -explica Pedre-. El monitoreo de los generadores de vapor es largo (lleva alrededor de 300 horas), repetitivo y riesgoso. Reemplazará la tarea de veinte operadores humanos".

También están empezando a surgir empresas locales. Alto Estudio diseñó un asistente de carga omnidireccional para la industria; Inipop, un prototipo de auto autónomo para el gobierno de la ciudad; Ekumen, un robot móvil capaz de atender al público en un hotel, y Robotgroup, kits de robótica educativa.

Por: Nora Bär
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