Quejas por el reparto de ayuda en Santa Fe

Cuatro entidades acusan a los políticos Apuntan a que existe clientelismo y que los punteros de barrio se llevan parte de las donaciones Quieren comprometer a solidarios y a empresas para que apadrinen a una familia
Cynthia Palacios
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11 de mayo de 2003  

SANTA FE.- Juntaron ayuda para que las necesidades de 20.000 personas estén cubiertas durante un mes. Pero el reparto es irregular. La Red Solidaria, el Club River Plate, la Comunidad Bet-El, el Instituto Pedro Poveda y la Fundación Andreani recibieron un aluvión de donaciones. La prueba está a simple vista aquí: voluntarios universitarios descargan un larguísimo camión cargado hasta el techo.

"La reacción fue impresionante y la tradición de estas instituciones es organizar la ayuda y asegurar que las cosas lleguen", cuenta el rabino Daniel Goldman, a cargo de la Comunidad Bet-El. A eso vino, precisamente, a esta ciudad: a cerciorarse de que las cosas se estaban haciendo bien.

Lo que ellos enviaron -que ya superan los 60 camiones- lo recibió aquí la Universidad Nacional del Litoral y se distribuyó, principalmente, entre las instituciones y particulares que cobijan evacuados y autoevacuados.

La universidad tiene cuatro centros propios, con 1000 evacuados. Provee mercadería a varios gremios, al Sindicato de Amas de Casa y a varias entidades barriales. Medio centenar de voluntarios trabaja descargando camiones, clasificando donaciones y entregándolas en sus propios autos, con combustible que ellos pagan.

"Voluntarios de la Federación Universitaria del Litoral (FUL) van casa por casa de las que nos piden ayuda para asegurarse de que llegue a los que lo necesitan. Todo está asentado claramente", afirma Hernán Rossi, voluntario de la FUL.

"Sin embargo, cuando se trata del Estado la traba es muy grande y aprovechan esta situación para hacer punterismo y clientelismo político", denuncia Goldman. Una recorrida por la ciudad lo puso cara a cara con el problema: "Vi camiones que descargaban colchones en casas de familia, sin evacuados, y nadie supo decirme por qué", se queja el rabino.

"Si la gente donó mercadería es obligación del Estado que se distribuya como corresponde", protesta. No se resignó y ofreció la ayuda de las entidades agrupadas en Red Solidaria (4796-5828/ redsolidaria@ssdnet.com.ar ). "La distribución debe hacerse de otra manera y estamos dispuestos a colaborar, pero me vuelvo a Buenos Aires sin una respuesta."

A pesar de la emergencia, Goldman piensa a futuro. "Se va a necesitar de ayuda durante meses y la solidaridad no tiene que ser un boom sino mantenerse en el tiempo -señala-. Hay que pensar en dónde se va a ubicar a tanta gente, cómo se la va a ayudar para reconstruir sus casas." Goldman tiene una idea: que una familia de Buenos Aires apadrine a una familia de Santa Fe y que se eleven a diez en el caso de que el padrino sea una institución.

Y da un dato que estremece: "Si evaluamos la ayuda vemos que 40 argentinos se preocuparon por cada evacuado. Necesitamos conseguir que uno de esos 40 siga comprometido".

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