Quiénes eran los Pomar

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8 de diciembre de 2009  • 18:58

A Fernando Pomar, la mayoría de la gente lo describe como un hombre circunspecto, de pocas palabras, mientras que a Gabriela la recuerdan como una mujer más simpática.

A pesar de que Fernando estaba desempleado en el momento de la desaparición, José Luis, dueño de la pollería en la que la familia hacía sus compras, situada en avenida San Martín y Juan Thorne, de Adrogué, dijo a LA NACION: "Fernando estaba más contento. Se había comprado una máquina para hacer bolsitas de nylon y ya la había puesto a trabajar".

Una mujer y su hijo, que no quisieron brindar sus nombres, pero viven enfrente de la casa de dos plantas que ocupaban los Pomar en la calle Ramírez 2552, recordaron: "Fernando mencionó una vez a sus patrones, como si estuviera trabajando. Además, llegaba todos los días en el auto entre las 19 y las 19.30, parecía que tenía una rutina fija".

Los Pomar aún pagaban la hipoteca contraída para comprar la vivienda, explicó Ana María Spinola, que vive en la casa aledaña en el barrio donde vivían en José Mármol.

Gabriela era ama de casa. Cuando Fernando se quedó sin trabajo, debieron poner en venta la vivienda recientemente adquirida, dijo Spinola. "Si conseguía trabajo acá, no la vendían; si conseguía en Pergamino, sí", relató. El día en que desaparecieron, viajaban rumbo a Pergamino, donde él iba a tener una entrevista laboral.

Spinola y los vecinos de enfrente coincidieron: los Pomar nunca salían a pie; siempre se movilizaban en el Fiat Duna Weekend rojo, ahora encontrado en la ruta 31.

Asimismo, Marisa Paredes -madre de dos alumnos del Colegio Nuestra Señora de Luján de Adrogué, donde estudiaban las hijas de la pareja y el primer hijo de Gabriela, Franco, de 13 años- expresó que llegaban a la escuela en el Fiat rojo. Pese a que los chicos iban a un colegio confesional, la familia no iba a misa.

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