Raptan a la hija menor de Franco Macri

Los secuestradores exigieron US$ 1.500.000 para liberarla sana y salva; el empresario está a cargo de las negociaciones Florencia Macri, de 19 años, fue secuestrada el martes último cuando salía de la facultad La familia espera para hoy otra llamada Encontraron el automóvil de la joven
Gustavo Carabajal
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2 de mayo de 2003  

Por segunda vez en su vida, Franco Macri, uno de los empresarios más poderosos de la Argentina, y con importantes inversiones en Brasil, debe negociar con los secuestradores que tienen cautivo a uno de sus hijos.

Ayer se supo que Florencia, de 19 años, la menor de sus hijas, había sido secuestrada el martes último cuando salía de la facultad en la que estudia cine, en el barrio porteño de San Telmo, en una zona recorrida constantemente por policías debido a la afluencia turística.

Según informaron fuentes policiales y judiciales, unas horas después de que la joven fue raptada el presidente de Socma recibió la llamada de los secuestradores en la que le exigieron un millón y medio de dólares para liberar sana y salva a su hija.

Hasta anoche los secuestradores no habían entregado una prueba de vida de la joven, según dijo Mauricio Macri, el medio hermano de Florencia.

El 24 de agosto de 1991 el empresario vivió una situación similar. En medio de un proceso electoral, la denominada "banda de los comisarios", integrada por varios miembros de la Policía Federal, secuestró a Mauricio, el mayor de sus hijos varones.

Ayer, en La Plata, allegados al gobernador bonaerense, Felipe Solá, no descartaron que existiera intencionalidad política en el nuevo secuestro de un integrante de la familia Macri. "Resulta muy extraño que justo este episodio ocurrió entre las elecciones y el ballottage", dijo un colaborador del titular del Poder Ejecutivo bonaerense.

En 1991, luego de pagar seis millones de dólares de rescate, su hijo apareció sano y salvo. Según consta en el fallo judicial en el que se condenó a nueve de los once acusados, el propio Franco Macri estuvo a cargo de negociar con los secuestradores.

Casi doce años después, la historia se repite. Desde el último martes el empresario es el único que se encarga de hablar con los secuestradores, según relataron a LA NACION varios colaboradores del hombre de negocios.

Hasta ayer sólo hubo una comunicación entre los secuestradores y el empresario, en la que los malvivientes exigieron US$ 1.500.000 de rescate. Fuentes judiciales señalaron que para hoy Macri esperaba una nuevo llamada.

Durante toda la jornada de ayer la familia se refugió en la casa del presidente de Socma, situada en el barrio de Palermo. Hasta allí llegó, entre otros, Fernando Marín, el actual presidente de Blanquiceleste SA, la firma a cargo del gerenciamiento de Racing.

Marín fue uno de los ejecutivos a los que Macri consultaba durante la negociación por el secuestro del actual presidente de Boca.

Precisamente Mauricio Macri fue el único miembro de la familia que habló anoche con los periodistas: "Sólo les digo que está en juego la vida de mi hermana", dijo el empresario.

"No dieron pruebas de vida"

Antes de ingresar con su automóvil en la cochera del edificio de Eduardo Costa 3030, el mayor de los hijos varones de Franco Macri solicitó a los medios de comunicación que no interfieran en las negociaciones con los secuestradores de su hermana y aseguró que aún "no dieron pruebas de vida".

Tal como ocurrió con el secuestro de su hijo Mauricio, en esta oportunidad Franco tampoco radicó la denuncia ante la policía o ante la Justicia.

Con los días se confirmó que la desconfianza de Franco Macri en la policía no era infundada.

Los investigadores de la División Defraudaciones y Estafas de la Policía Federal que se hicieron cargo de la pesquisa, además de recuperar 2.400.000 dólares de los 6.000.000 de dólares que el empresario pagó por el rescate, descubrieron que un comisario inspector que estaba en la Superintendencia de Comunicaciones de esa fuerza de seguridad integraba la banda que había secuestrado a su hijo.

Ayer, debido a que el caso fue difundido por lo medios de comunicación y por tratarse de un delito de acción pública, la jueza María Servini de Cubría, a cargo del juzgado federal de turno, decidió intervenir de oficio en el hecho.

A partir de una serie de consultas realizadas entre los amigos y colaboradores de la familia Macri y fuentes policiales y judiciales, LA NACION pudo reconstruir algunas de las circunstancias del secuestro de Florencia Macri.

Según las fuentes, la joven fue secuestrada el martes por la tarde cuando salía de la sede de la Fundación Universidad del Cine, situada en pasaje Giuffra 330, del barrio porteño de San Telmo.

Aparentemente, la hija menor de Macri iba sola en su automóvil Fiat cuando a tres cuadras de la facultad fue interceptada por uno o dos secuestradores que la habrían obligado a seguir en su vehículo.

Ese rodado fue encontrado por la policía ayer, por la tarde, en Hurlingham, en la zona oeste del conurbano bonaerense. Los peritos de rastros de la Policía Federal se abocaban anoche a buscar huellas de los sospechosos en el automóvil de la joven estudiante de cine.

Florencia es la hija de la unión que Franco Macri tuvo con Cristina Greffier, mientras que Sandra, Mauricio, Gianfranco y Mariano son los frutos del matrimonio de Franco Macri con Alicia Blanco Villegas.

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