Restauran más de 1900 archivos sonoros del siglo XX

El musicólogo Eduardo Kusnir trabaja para recuperar los sonidos del pasado
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9 de diciembre de 2001  

El sonido y la imagen han sido los protagonistas del siglo XX.

Lograr que los sonidos del siglo pasado puedan llegar a los oídos de las futuras generaciones y mantener viva la identidad cultural argentina fueron los objetivos que impulsaron al Instituto de Musicología Carlos Vega, a la Dirección Nacional de Patrimonios, Museos y Artes y a la Fundación Antorchas, a restaurar los documentos sonoros del siglo XX.

Para este fin, y por primera vez en el país y en América latina, más de 1900 documentos sonoros guardados prolijamente en la fonoteca y el archivo del instituto van a poder recuperar el tiempo perdido.

El proceso es sencillo. Luego de la limpieza y curación fisicoquímica del objeto original, los documentos son sometidos a una ecualización (corrección de los sonidos aparecidos como consecuencia del deterioro).

Después, los discos se digitalizarán mediante un software que reduce ruidos indeseables. Finalmente, serán regrabados en formato CD.

Aunque en varias ocasiones se ha intentado restaurar discos, es la primera vez que un musicólogo -asistido por un equipo de investigadores- realiza un trabajo de este tipo.

"Al hacer la restauración lo importante es que el producto no sea alterado. Hay que acercarse a la verdad sonora de cada lugar", afirma el musicólogo encargado de la restauración, Eduardo Kusnir. "Un disco de Gardel no puede sonar como si lo grabara hoy. Nos estaríamos alejando de la verdad", ejemplifica.

Para llevar adelante el proyecto fue imprescindible que estuvieran todas las piezas del rompecabezas. Kusnir presentó la iniciativa, la Fundación Antorchas compró el equipo, el Instituto de Musicología cedió instalaciones para las máquinas y la Dirección Nacional de Patrimonio, Museos y Artes permitió que el proyecto encontrara su rumbo.

Trabajo en conjunto

"Este es un trabajo en conjunto, porque si Eduardo no hubiera acercado esta propuesta y Antorchas no hubiera aportado cerca de 30.000 pesos, esto no se habría podido llevar a cabo", sostiene el director del Instituto Carlos Vega, Waldemar Roldán.

Desde principios de año y luego de que su idea fue aceptada por la Dirección de Patrimonio, Kusnir ha trabajado para dar vida a los discos de cartón parafinado, acetato, celuloide, acetato sobre cartón y acetato sobre metal que permanecían adormecidos en la biblioteca.

"Los sonidos y las imágenes permitirán a nuestros nietos conocer pormenores de nuestra historia", asegura la directora del organismo, Liliana Barela.

Aunque Kusnir es el único que está reconstruyendo los documentos sonoros, el proyecto pretende realizar la mayor cantidad posible de restauraciones en su primer año de labor.

Este plan es sólo el puntapié inicial para establecer las bases para un futuro servicio nacional de restauración sonora, que reconstruya documentos sonoros del país.

El proyecto contempla una parte de docencia orientada a poner en práctica dichas tareas.

A pesar de que la restauración no está abierta al público -al menos por el momento-, el instituto recibe todos aquellos discos que la gente no quiera continuar conservando.

"Habría que concientizar a la gente para que no deseche viejas grabaciones. Tienen un valor incalculable y el instituto las puede refugiar. Que no sea último modelo no quiere decir que no sirva", concluye Kusnir.

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