Reunión familiar en el country Carmel

Hubo abrazos, pero no alegría
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24 de mayo de 2003  

El día no había amanecido diferente para Carlos Carrascosa en su celda de la Delegación Departamental de Investigaciones de San isidro, situada en Beccar. No sabía que horas después iba salir en libertad.

Como es su costumbre se levantó a las 7, leyó y escribió sus famosas cartas. No había signos en su rostro de que horas más tarde saldría caminando por la calle Tucumán, casi esquina Ituzaingó, de Pilar. Era otra jornada rutinaria tras las rejas. Recibió las viandas de comida que siempre llevaban sus familiares.

Pero después de las 14.30, tres oficiales fueron a buscarlo. Carrascosa sabía que sus abogados iban a pedir al juez de Garantías de San Isidro Diego Barroetaveña que transformara en morigerada su prisión preventiva. Pero no estaba ilusionado. A sus guardias no les comentó nada. Salió de su celda, vestido con el suéter azul escote en V y un jean. Unos minutos más tarde se enteró a dónde se dirigía. Una vez en tribunales, lo notificaron de su libertad.

A las 15.30, la noticia llegó al lugar de detención. En ese momento se enteraron los guardias. Pero "El Gordo" no volvió. Llegaron sus dos abogados y en dos bolsos se llevaron las pertenencias que habían quedado allí: sólo papeles, unos libros y algo de ropa.

Carrascosa iba camino al country Carmel, donde lo esperaban familiares, amigos y vecinos. Se reunieron en la casa de su cuñado, Guillermo Bártoli, a no más de 300 metros de la casa en la que murió María Marta. Allí estaban Constantino, John e Irene Hurtig; también Horacio García Belsunce (h). El padre de María Marta García Belsunce llamó por teléfono. Constantino Hurtig fue uno de los primeros a los que abrazó Carrascosa. Cuentan que fueron momentos muy emotivos.

"No hay nada que festejar, obviamente se vivió una situación de alegría", dijo a LA NACION John Hurtig, cuando promediaba la reunión. "A todos nos tomó por sorpresa, estamos muy contentos, pero esto no cambia lo principal, que es averiguar quién mato a María Marta", expresó.

Bártoli, por su parte, expresó: "Nuestro pensamiento no cambia mucho. Queremos que se profundicen todas las líneas de investigación. El día que sepamos quién mató a María Marta vamos a poder hacer el luto necesario. Nosotros sabemos que somos inocentes, lógico que la Justicia y la sociedad no nos crea, por eso es necesario que se analicen todas las hipótesis hasta el final".

Carrascosa estuvo allí toda la tarde repartiendo abrazos. Bártoli dijo que aún no sabía dónde iba a dormir su cuñado. "Pero sepan que mi casa está abierta para él en caso de que lo crea conveniente."

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