Reutemann pidió paciencia y sacrificio

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2 de mayo de 2003  

SANTA FE.- El gobernador santafecino, Carlos Reutemann, comparó la catástrofe vivida por gran parte de la ciudad entre la tarde-noche de anteayer, y ayer como "algo parecido a lo que vivieron los Estados Unidos con el atentado a las Torres Gemelas", el 11 de septiembre de 2001, y consideró que la situación que debió enfrentar la población capitalina constituyó "la mayor catástrofe de su historia".

"Por su magnitud, por su impacto, es comparable con el caso de las Torres Gemelas", destacó el mandatario frente a los legisladores provinciales, en un deslucido acto de apertura del nuevo período ordinario de sesiones, teñido por la desazón, la catástrofe y el malestar ciudadano.

"Hay mucha gente que perdió todo; gente de trabajo que ya no podrá volver a dar trabajo, como talleristas que por las inundaciones perdieron cinco o seis coches", afirmó el mandatario.

Sin embargo, Reutemann buscó atemperar los efectos de una constante crítica de los santafecinos, que en su mayoría se muestran convencidos de que la catástrofe pudo haberse evitado o atemperado.

"No existen datos en la provincia de Santa Fe sobre este comportamiento extraordinario del río Salado. Desde Juan de Garay (fundador de la ciudad en Cayastá y luego de su traslado al actual emplazamiento) no hay dato de una situación similar. No existe", insistió el gobernador.

El mandatario, que en todo momento tuvo presente una ríada extraordinaria ocurrida hace dos años en Cañada de Gómez, al sur de la provincia, donde el agua de los campos se concentró en un canal inconcluso y desbordó la ciudad, explicó que será necesario "paciencia y mucho sacrificio" para superar esta coyuntura.

"Miren hacia adelante"

"Ahora les pido a todos que miren hacia adelante, que ayuden a los evacuados. Son las horas decisivas para trabajar psicológicamente con ellos. Después, tendrán tiempo para el reproche", dijo el mandatario a sabiendas de que éste ya comenzó y con fuerza.

Frente al desorden organizativo de la ayuda proveniente de todo el país y del exterior, el gobernador destacó el apoyo de la Iglesia para coordinar la asistencia.

"Le he pedido a monseñor Arancedo (José María), arzobispo de Santa Fe, que la Iglesia se convierta en el garante de la transparencia de la entrega de las colaboraciones, hasta que el último pañal llegue a destino", puntualizó Reutemann.

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