Roban 30 semáforos en dos semanas

El gobierno porteño asegura que el aluminio es reducido y revendido; las sustracciones se realizan durante la noche
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10 de agosto de 2007  

Olvidarse de que las señalizaciones existen y mirar hacia ambos lados antes de cruzar las calles del barrio de San Telmo son las claves indispensables para quienes en estos días quieran llegar a salvo al otro lado de la calle.

En las últimas dos semanas, y en un área de 16 manzanas, 30 semáforos peatonales fueron robados con el fin de reducir el aluminio y revenderlo, según informó a LA NACION el Ministerio de Espacio Público de la ciudad.

Este número se suma a los más de 50 semáforos peatonales que han sido dañados o robados en lo que va de 2007, además de 10 semáforos vehiculares, 10 equipos controladores y más de 1500 metros de cable subterráneo sustraído.

Para el gobierno, las sustracciones representan una pérdida total de alrededor de 250.000 pesos: un semáforo peatonal cuesta 1200 pesos; un semáforo vehicular, 1600; un equipo controlador, 12.000.

La avenida Paseo Colón entre Juan de Garay y San Juan fue la más afectada. En dos cuadras, y en sólo 15 días, faltaron más de 12 semáforos.

Otros puntos en los que los postes están destruidos son: la esquina de avenida Juan de Garay y Azopardo; la intersección de la avenida Ingeniero Huergo y la bajada de la autopista AU1, y la esquina de Brasil y Bolívar, entre otros.

"Esto lo roban para reducir el aluminio y revenderlo, y con eso ganan mucho dinero. El resto del semáforo lo dejan abandonado. Acá no se trata de vandalismo", sentenció a LA NACION el director general del Sistema de Señalización del ministerio porteño, Roque Viggiano.

Aluminio, el mejor negocio

Es que en el mercado de la compra y venta de metales el aluminio y el cobre son los más codiciados, con un valor de hasta 5,50 y 8 pesos el kilo, respectivamente. La chapa, en cambio, no vale más de $ 0,30.

Originalmente de aluminio, las carcasas de los semáforos robados son ahora reemplazadas por chapa de hierro o policarbonato (plástico). "Casualmente, ésos no los roban. Y si lo hacen es porque, como están pintados de amarillo, los confunden", añadió Viggiano. Los cables subterráneos, en tanto, son aislados para luego fundir el metal y venderlo como cobre.

Según el funcionario, los semáforos peatonales, que pueden estar engarzados a una columna principal, a dos metros del piso, o sostenidos por un poste individual, son sustraídos con la ayuda de un vehículo y una cuerda de la que tiran hasta romperlos. "Los actos se perpetran durante la noche", aseguró Viggiano. Y agregó que el sur de la ciudad es el área más sensible, mientras que en las zonas céntricas las sustracciones son menos frecuentes.

Denuncias

El funcionario afirmó que las denuncias fueron hechas, ayer, en las comisarías 14a. y 22a., con jurisdicción en las manzanas afectadas en estos últimos 15 días.

"Estamos obligados a hacer las denuncias para poder reponer el mobiliario", observó. Y continuó: "No es la primera vez que lo hacemos, pero a veces no dan abasto. Hemos llegado a tener hasta 200 semáforos dañados o robados".

Cada mes, en toda la ciudad se roban en promedio unos 41 semáforos, 80 lámparas de 400 kW, 600 metros de cable, siete columnas de alumbrado público, 50 tapas y rejas de sumideros, 335 medidores de gas y más de un centenar de bancos, juegos y distintas piezas del mobiliario.

Viggiano afirmó que la idea, a partir de estos últimos robos, es reunirse con los comisarios y reforzar el control en estas zonas.

Fuentes policiales confirmaron que la comisaría 14a. recibió una denuncia, ayer, por robo y daño de semáforos peatonales. Pero, si bien dijeron que la situación es alarmante, dudan de que todos los robos realmente se hayan concretado. "A veces el gobierno denuncia un robo para cubrir un faltante, reemplazarlo, cuando en realidad no ha sido sustraído", observaron.

La denuncia está a cargo de Jorge Ballesteros, de la Fiscalía Nacional de Instrucción N° 34.

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