Salta: por primera vez, un indígena será maestro de un jardín de infantes

Elerio María con su maestro Julio Díaz y otros alumnos de la escuela N° 4555 Rosario Vera Peñaloza
Elerio María con su maestro Julio Díaz y otros alumnos de la escuela N° 4555 Rosario Vera Peñaloza Crédito: El Tribuno
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18 de febrero de 2020  • 17:14

El año pasado Elerio María se convirtió en el primer integrante de un pueblo originario en recibirse de maestro de nivel inicial y en cuestión de semanas comenzará a ejercer la profesión en la escuela N° 4555 "Rosario Vera Peñaloza" de Alto de la Sierra , provincia de Salta, la misma donde cursó sus estudios primarios y secundarios.

Según El Tribuno , Elerio tiene 31 años y es padre de dos niños. Se recibió de Técnico Agropecuario y comenzó a trabajar enseñando a hacer huertas y capacitando en cuestiones de alimentación, pero mientras tanto continuó estudiando. Diariamente recorría en moto los 70 kilómetros que separan su hogar del Instituto Superior de Formación Docente en Santa Victoria Este.

"Yo apunté a conseguir más conocimiento al tener la oportunidad de estudiar. Ahora hay posibilidades de que trabaje en esta misma escuela (la de Alto de la Sierra). Mientras se hacen esos trámites, trabajo ayudando a mi familia", dijo Elerio.

"Un alumno mío es ahora el primer indígena con título de maestro jardinero en la provincia de Salta, y quizá en la nación. Tarde o temprano un niño wichí tenía que ser maestro ", afirmó su profesor Julio Díaz y destacó que se siente "contento y orgulloso" de que Elerio sea profesional. Además, mencionó a otros tres ex alumnos que consiguieron títulos: Marcial Juárez y Rodolfo Vidal (maestros de primaria), y Manolo Catardo (enfermero). "A mí me emociona. Esto sirve para el pueblo", dice Díaz.

La escuela en la cual trabajará Elerio se prepara para recibir a más de 1000 alumnos este año y para ello cuenta con un equipo de 44 personas, entre maestros, auxiliares bilingües y ordenanzas. Sus condiciones edilicias distan de ser ideales: no tienen un buen comedor, ni espacio para albergue. Tampoco cuenta un salón de actos y las clases se suelen suspender por falta de agua, una problemática recurrente en un pueblo que tiene apenas un pozo para más de 4000 habitantes .

Durante el verano, el comedor de la escuela permanece abierto. Preparan fideos con pollo, locro o frangollo con carne. Los chicos que se acercan son criollos y originarios , tanto de Alto de la Sierra, como de otras localidades de Salta, Formosa o Paraguay.

" En esta zona conviven dos culturas, pero hay profesionales que quizá no están preparados para enseñar así . Por eso hay que trabajar fuertemente en contener a los chicos de los pueblos indígenas, y ahí el maestro bilingüe es un pilar fundamental. Pero necesita apoyo", dice Elerio y explica que los chicos "montaraces" (aquellos que viven monte adentro) solo hablan su lengua materna y cuando llegan a la escuela para aprender a leer y escribir tanto en wichí como en español, se enfrentan a un universo hostil.

"Los chiquitos de nuestra etnia se han criado en un ambiente muy distinto. Desde que salen de su casa atraviesan un proceso difícil. Llegan a la salita y tiemblan, no saben qué hacer, la docente les hablan en otro idioma y ahí es donde más se le complica al docente que se preparó en una ciudad", afirma Elerio. Por eso, sostiene que es indispensable "pisar el acelerador a fondo y apoyar a los maestros bilingües".

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