Salvó la vida de su beba en un tiroteo

El padre cubrió con su cuerpo a su hija, de 5 meses, en medio de un enfrentamiento entre ladrones y policías; recibió tres balazos
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19 de diciembre de 2009  

Atrincherados detrás de la puerta de la casa Caranday al 700, del barrio de Versailles, los tres delincuentes que tenían como rehén a un matrimonio y a su hija, de 5 meses, amenazaban a los policías que los rodeaban que usarían a la beba como escudo para salir y evitar que les dispararan.

En ese momento, el dueño de casa, identificado como Néstor, de 32 años, que trabaja en el negocio de ortopedia de su padre, se abalanzó sobre uno de los delincuentes para evitar que se llevaran a su hija.

Entonces comenzó un tiroteo. Néstor cubrió con su cuerpo a la pequeña, evitó que los balazos le pegaran a la niña y terminó herido de tres disparos. Anoche estaba internado, aunque ninguno de los proyectiles le había afectado un órgano vital.

Dos de los delincuentes subieron a la camioneta Renault Kangoo del dueño de casa, salieron marcha atrás, quisieron cubrir su huida a los tiros y volcaron.

Ante la posibilidad de que dentro de la camioneta pudiera estar alguno de los rehenes, los policías que rodeaban la vivienda, y que habían sido alertados por los vecinos, no abrieron fuego.

Cuando los uniformados comprobaron que el dueño de casa había quedado malherido dentro de la vivienda y tanto su mujer como su hija estaban fuera de peligro, comenzó la persecución de los asaltantes, que seguían disparando contra los policías de la comisaría 44a.

Pero los asaltantes no llegaron muy lejos. A media cuadra volcaron la camioneta que habían robado.

Según relataron los vecinos, durante el tiroteo hubo más de 40 disparos. Los dos delincuentes que intentaron escapar en la camioneta terminaron muertos a tiros.

Mientras que el tercer sospechoso, que había quedado relegado en la planta alta de la casa intentó escapar por los techos de las viviendas vecinas. Así logró llegar hasta la avenida Juan B. Justo.

Corría con un arma en la mano, mientras lo perseguían dos uniformados en un móvil de la comisaría 44a. Al llegar al cruce de Juan B. Justo y Ghana, el patrullero chocó contra un Fiat Palio y el ladrón huyó.

Según informaron fuentes policiales, el violento episodio ocurrió anteanoche, minutos después de las 21, cuando Néstor regresaba acompañado de su esposa Grisel y su beba en una camioneta Renault Kangoo, color azul, a su casa situada en el Pasaje Caranday 770, a 200 metros de la avenida General Paz.

Néstor fue el último de bajar del vehículo y, en esa ocasión, tres delincuentes que viajaban en un Peugeot 306 se abalanzaron hacia la entrada de la casa sin que el dueño del hogar alcanzara a cerrar la puerta, y lograron irrumpir en el inmueble.

A pesar que en ningún momento se resistieron, los delincuentes amenazaban constantemente a Néstor y a su familia. En ese momento, un policía de la comisaría 44a., que hacía su recorrida en bicicleta, vio el hecho y acudió al lugar. Uno de los delincuentes vio al policía y amenazó con secuestrar a la beba.

"Nos llevamos a tu hija", recordaron los vecinos que le dijeron los delincuentes a Néstor y se la arrebataron de los brazos, con la idea de usarla como escudo al huir. Desesperado, el hombre se abalanzó sobre uno de los delincuentes y empezó a forcejear. En medio de los tironeos, los ladrones dispararon y lo hirieron en las piernas y en un hombro. De todas maneras, Néstor evitó que se llevaran a su hija.

Los tiros asustaron a los vecinos que llamaron al 911 y en pocos minutos un patrullero estaba en la puerta. Apurados, los delincuentes tomaron las llaves de la camioneta e intentaron sacarla sin éxito, ya que al dar marcha atrás con una maniobra brusca volcaron en la puerta de la casa.

"Lo más importante es la valentía de mi sobrino que, a pesar de todo, rodeado de delincuentes, se jugó y agarró a su hija. Lo podrían haber matado", relató la tía de Néstor. "Está internado, pero muy pronto va a salir", dijo y agregó emocionada: "La bebe también está sana y salva".

Según fuentes policiales, los delincuentes muertos tenían 18 años y antecedentes penales por hechos de robo. En agosto pasado, dos malvivientes mataron a Abel, un carnicero que trabajaba a una cuadra de la casa de Néstor.

Se trató del segundo hecho ocurrido en cinco días, donde los delincuentes amenazan con matar a niños en asaltos. El hecho anterior ocurrió en Ramos Mejía.

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