Se calculan pérdidas por 2000 millones de pesos

Esperan que llegue ayuda monetaria
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14 de mayo de 2003  

SANTA FE.- El perjuicio material del desastre que provocó la inundación en el centro-norte santafecino, sin contar el lucro cesante que se extenderá en los ámbitos productivos, empresarios y laborales por más de seis meses, ascenderá a un monto aproximado a 2000 millones de pesos, según una valuación realizada por el gobierno provincial, transmitida por el gobernador Carlos Reutemann al presidente Eduardo Duhalde.

Hasta ahora, desde que se desató el desastre por lluvias extraordinarias que saturaron la cuenca del río Salado y que confluyeron hacia la zona oeste de esta capital, la Nación otorgó una ayuda extraordinaria de 150 millones de pesos, monto al que deberán sumarse 50 millones de dólares del Banco Mundial, disponibles de un crédito mayor, y otros 50 millones de dólares que el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) aportará con garantía del gobierno nacional.

Con la primera ayuda se está atendiendo la primera fase del desastre. No obstante, la amplia colaboración solidaria se destina a atender a más de 2000 personas de las fuerzas de seguridad y de servicios que están destinados a asistir en la emergencia. Aproximadamente, se consumen 40.000 litros de combustible para las unidades terrestres y aéreas.

Administración de fondos

Estos fondos serán administrados por un ente estatal creado específicamente para la reconstrucción de la zona dañada, cuya presidencia le fue ofrecida al ex ministro de Hacienda provincial, Juan Carlos Mercier.

Ese ente deberá resolver cómo concretar la ayuda estatal a los damnificados. Se especula que será por medio de un subsidio a quienes perdieron todas sus pertenencias, incluidas las viviendas: alrededor de 4000 familias.

El próximo gobierno local, que será elegido en septiembre y asumirá el 10 de diciembre próximo, concluirá el estudio de factibilidad de traslado de unas 8000 viviendas que en los últimos 15 años se construyeron en las zonas bajas, sólo defendidas por terraplenes, en lo que por entonces se conocía como el valle aluvional del río Salado.

Tampoco se tiene precisiones sobre la asistencia que se otorgará a pequeñas y medianas empresas que sufrieron pérdidas totales en sus infraestructuras -bienes y servicios-, ni a los productores agropecuarios de más de 40 localidades del interior, que ocupan los dos millones de hectáreas que permanecieron anegadas por casi un mes.

Otro caso particular es el de los quinteros agrupados en el cordón hortícola ubicado en el extremo norte de esta capital. Son 1900 hectáreas destinadas a huertas y quintas, donde se cosechan seis variedades de productos que se comercializan en los principales mercados concentradores del país, las que resultaron totalmente dañadas. Se estima que no se podrá sembrar por dos meses, en tanto que las pérdidas denunciadas ascienden a 15 millones de pesos. También se deberán presupuestar los trabajos para recuperar la red vial en un radio de 100 kilómetros de esta capital, y los puentes con bases socavadas, que requerirán inversiones en ingeniería.

La cifra del perjuicio, en tanto, no incluye la pérdida de empleo ni el lucro cesante de las empresas que demorarán entre 20 y 30 días para alistar sus maquinarias y volver a producir.

Símbolos de la ciudad

Varios símbolos deportivos de la ciudad tendrán que afrontar pérdidas millonarias. El Centro de Alto Rendimiento Deportivo (CARD) Pedro Candioti, el hipódromo del Jockey Club y los clubes Colón y El Quillá, resultaron los más perjudicados. La inundación descalzó y resquebrajó la pista de material sintético del CARD, inaugurada con motivo de los Juegos Cruz del Sur, de 1982. Reponerla demandará una erogación de 1 millón de pesos. Colón ya anunció pérdidas por 3 millones y El Quillá perdió todo su complejo deportivo e instalaciones administrativas.

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