Seis cosas que quizás no sabías sobre los dinosaurios

El informe del biólogo y presentador Ben Garrod informa sobre los últimos hallazgos sobre estos seres maravillosos
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7 de julio de 2014  • 15:46

Todos hemos crecido con las historias de los dinosaurios, una suerte de lagartos gigantes y temibles que dominaron la Tierra durante millones y millones de años.

El ser humano ha cavado en busca de sus huesos, que han permanecido bajo nuestros pies, fosilizados en las rocas a través de los siglos, intentando averiguar qué hizo que estos tremendos animales desaparecieran de la faz del planeta.

Ahora, cada descubrimiento nos da más detalles sobre estos maravillosos seres que, quizás, no estén extintos del todo.

BBC Mundo le acerca los últimos hallazgos.

1. Auge y caída de los dinosaurios

Los dinosaurios caminaron sobre la Tierra unos increíbles 165 millones de años. Primero aparecieron en la última fase del período Triásico, antes de diversificarse para dominar el planeta y convertirse en los animales terrestres más grandes que jamás existieron.

Sin embargo, hace 65 millones de años, el reino de los dinosaurios llegó a un abrupto final. Aconteció algo tan monumental que cambió nuestro planeta para siempre. Todo apunta a que un asteroide gigante chocó contra la Tierra y dejó un cráter de casi 200 kms. de diámetro.

Tal impacto debió expulsar polvo y escombros hacia la atmósfera, lo que oscureció el planeta durante meses y pudo haber generado otros eventos como una lluvia superácida, tormentas de fuego globales y megatsunamis.

Todos los dinosaurios que vivían hace 65 millones de años se extinguieron. Pero hay una importante excepción: un grupo –los dinosaurios terópodos- encontró una forma de sobrevivir.

2. El fósil que lo cambió todo

En 1861, un paleontólogo de nombre Christian Erich Hermann von Meyer, escribió sobre el descubrimiento de una pluma única y fosilizada en una cantera de piedra caliza cerca de Solnhofen, en Alemania.

Poco después del hallazgo de von Meyer, se descubrió un fósil casi completo del animal al que pertenecía: el Archaeopteryx. Fue uno de los descubrimientos de fósil más importantes jamás hechos.

En una primera revisión, tenía el mismo aspecto que otros fósiles de los dinosaurios terópodos de aquella época.

Pero el hecho de que se encontraran huellas claras de plumas por todas partes de su cuerpo es lo que hizo al archaeopteryx tan especial. Hasta ese momento no se habían encontrado formas intermedias que conectaran animales vivientes con sus ancestros. Esto dio sustento a la controvertida teoría de la evolución del naturista Charles Darwin y pronto fue declarado como un enlace evolutivo entre los dinosaurios y los pájaros.

3. Mitad dinosaurio, mitad pájaro

El archaeopteryx fue el primero y todavía uno de los mejores fósiles transicionales hallado; con claros rasgos de un ave moderna y de un dinosaurio terópodo. Eche un vistazo más cercano a algunos de estos rasgos.

4. De dinosaurio a ave moderna

Durante mucho tiempo, el archaeopteryx estaba solo, era el único animal mitad-dinosaurio, mitad ave, conocido. Sin embargo, en los últimos 20 años, se descubrió gran cantidad de nuevos fósiles.

Algunos parecen más dinosaurios con plumas que animales capaces de volar. Otros parecen más pájaros, pero con rasgos extravagantes. El Microraptor, por ejemplo, tenía cuatro alas.

Estos fósiles convencieron a los expertos de que algunos dinosaurios no se extinguieron. En lugar de ello, un particular grupo de dinosaurios pequeños, ágiles, de dos patas evolucionaron hacia las aves.

Pero, ¿cómo se explica que un grupo de dinosaurios amantes de la tierra se lanzaran al cielo y terminaran teniendo el aspecto de las aves que conocemos hoy día?

Plumas

Las similitudes entre los dinosaurios como el Sinornithosaurus (arriba), el ave dinosaurio Archaeopteryx y un pájaro moderno como un buitre (abajo). Derechos de imágenes de John Sibbick / Natural History Museum y Science Photo Library.

No sabemos exactamente por qué aparecieron las plumas, pero parece que evolucionaron de las escamas de la piel tipo reptil del dinosaurio terópodo.

Volar no es la única razón para tener plumas y se han constatado que algunos dinosaurios claramente incapaces de volar las tenían.

Las plumas pueden servir como aislamiento para mantener la temperatura del cuerpo o para mantener los huevos y las crías frescos al proveer sombra.

Y al igual que los pavos reales macho muestran sus colas, las plumas se utilizaban como ornamento y decoración durante exhibiciones: las cuatro plumas traseras largas con forma de lazo del Epidexipteryx es uno de los ejemplos más primitivos conocidos.

Mandíbula sin dientes

Hay una desconcertante gama en el tamaño y forma de los picos de los pájaros modernos, mayormente adaptados a estrategias de alimentación específicas. Este rasgo aviar puede haber evolucionado para ayudar a los dinosaurios herbívoros a masticar su comida, poniendo menos estrés y tensión en el cráneo que una mandíbula con dientes. Los picos sin dientes fueron útiles incluso antes de que los dinosaurios se lanzaran al aire.

Esqueleto

Los dinosaurios también empezaron a ser más pequeños y ligeros, cambiando hacia delante su centro de gravedad. Se acortaron las colas y se alargaron las patas delanteras con cada generación, lo que condujo a la postura encorvada que vemos en algunos pájaros en la actualidad. Sus muñecas también se hicieron más flexibles hasta llegar a las muñecas flexionadas de un ave moderna.

5. Emprendiendo el vuelo

Una vez que las aves primitivas tenían todas las características necesarias para el vuelo automático, o aleteo, ¿cómo se lanzaron a los cielos? Hay una serie de teorías populares, que se reflejan en ejemplos de la vida moderna.

Una de las teorías es la del "vuelo arbóreo", o modelo de vuelo desde los árboles.

Esto sugiere que, en un principio, las extremidades con plumas ayudaban a las aves a deslizarse mejor entre rama y rama, hasta que los cambios evolutivos condujeron a las alas que facilitaron el vuelo.

El modelo desde la superficie hacia arriba implica que los ancestros eran animales que se desplazaban sobre el suelo.

Al estirar sus patas delanteras para ganar estabilidad y equilibrio cuando perseguían una presa probablemente fueron capaces de mantenerse en el aire por cortos espacios de tiempo, con la ayuda de la corriente de aire o, después, de un salto.

Otra teoría sugiere que los pájaros primitivos se ayudaban, en su carrera, con pequeñas pendientes, árboles o un montículo para tomar impulso.

Más recientemente, se habla del modelo saltarín, según el cual el vuelo evolucionó de las aves de presa ancestrales.

Esos predadores capturaban a sus presas usando garras o talones y se especializaban en emboscadas que realizaban desde posiciones elevadas, como árboles o peñascos.

La diferencia con la otra teoría es que no habrían aprendido a volar saltando sino lanzándose de un lugar alto y planeando.

6. Legado de los dinosaurios

Se cree que la evolución de los pájaros a partir de sus ancestros, los dinosaurios terópodos, comenzó en la última parte del período Jurásico, que aproximadamente abarcó la etapa de hace entre 200 a 145 millones de años.

Los catastróficos eventos de hace 65 millones de años que aniquilaron a los dinosaurios también causaron un sonado declive de las aves primitivas.

Sólo unos pocos de estos grupos primitivos de pájaros sobrevivieron a la extinción masiva.

No estamos seguros de qué los salvó pero de esos pocos sobrevivientes emergieron las aves que vemos a nuestro alrededor en la actualidad.

Hay cerca de 10.000 especies de pájaros, lo que los convierte en uno de los grupos de animales más exitosos y especializados del planeta. Desde las grandes avestruces –que no vuelan- hasta los diminutos colibrís, todos comparten un ancestro con los dinosaurios terópodos del pasado.

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