Siguen las marchas por Fernanda Aguirre

Realizarán una caravana; críticas al fiscal y a la policía
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25 de septiembre de 2004  

PARANA.- Una caravana de automóviles recorrerá hoy, desde las 15, más de 50 kilómetros por calles de esta capital y de San Benito para reclamar la aparición con vida de la estudiante Fernanda Aguirre, secuestrada hace dos meses. Mientras tanto, María Inés Cabrol y Julio Aguirre, los padres Fernanda, criticaron al fiscal y a la policía por no avanzar más con el caso.

Los padres de la chica de 13 años pidieron a los vecinos que concurran hoy a la marcha con pañuelos y banderas blancas. Al fiscal federal Mario Silva le reclamaron mayor celeridad y que busque la manera de que la detenida Mirta Chaves declare todo lo que sabe sobre el rapto perpetrado por su esposo, Miguel Lencina.

Ayer, los padres y las hermanas de la chica, de la que nada se sabe desde el 25 de julio último, participaron de una misa junto a decenas de familiares de víctimas del delito en la catedral de Paraná, donde María Inés no pudo contener el llanto. Lo mismo ocurrió con los padres de jóvenes que murieron.

Después de la misa, cien personas marcharon en silencio con pañuelos blancos hasta el juzgado federal, donde los compañeros de colegio de la menor (que nunca ocuparon el pupitre de Fernanda, a la espera de su reaparición) y los vecinos gritaron: "¡Fernanda, presente!", e invitaron a la marcha de hoy.

Cabrol dijo que con las marchas pretende que la Justicia "acelere los trámites en la causa pero, por sobre todo, que investigue por qué Chaves no dice toda la verdad, y ante ello obligarla a decir lo que sabe".

Agregó que, de no haber novedades, convocará a una marcha más numerosa para exigir respuestas a las autoridades.

Después de varias pistas falsas que generaron igual número de expectativas y frustraciones en la búsqueda de la menor, la causa muestra dos avances concretos: la detención de Miguel Lencina y de su esposa Mirta Chaves. Y la aparición de un par de zapatillas que usaba la adolescente en el momento del rapto. Chaves se las había regalado a una amiga, y pasaron de mano en mano por localidades de Santa Fe.

La investigación se topó con obstáculos de origen desconocido, como un pedido de auxilio encontrado en Santiago del Estero, con una letra que algunos peritos dijeron que era de Fernanda y que luego se determinó que no era así. Y lo más grave: la muerte de Lencina, en una celda de la comisaría 5a. de Paraná, donde apareció ahorcado. Sus familiares denunciaron que fue el desenlace de las torturas y las presiones a manos de policías. La justicia aún no determinó si fue o no un suicidio.

Con las zapatillas, la investigación se encaminó por la hipótesis más fuerte: la muerte de la menor. Chaves dijo que Fernanda se ahorcó al querer desprenderse de las ataduras. Como Lencina tenía dos causas por violación seguida de muerte, los investigadores presumen lo peor.

Nadie descarta la posibilidad de que permanezca secuestrada y con vida. Sin embargo, fueron infructuosos los allanamientos en Paraná y en Santa Fe, y los rastrillajes en campos, montes y arroyos aledaños. Hay acusaciones recíprocas y sospechas entre el poder político y la policía, desde que el gobierno provincial intentó ocultar una visita que realizó el gobernador Jorge Busti, junto con familiares de Fernanda, a la detenida Chaves.

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