Silvina Kuperman: "Las mujeres tenemos una capacidad gigante para salir adelante"

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7 de marzo de 2018  

Si hay un área crítica en un hospital de alta complejidad, con más de 10.000 cirugías y 600.000 consultas por año como en el Garrahan , es el banco de sangre. Los distintos servicios solicitan unidades para transfundir confiados en que los componentes sanguíneos que reciban serán seguros para sus pacientes. Desde 2012, Kuperman dirige el Centro Regional de Hemoterapia, que combina el banco de sangre y el único banco público de sangre de cordón umbilical del país.

Su equipo, en su mayoría mujeres, atiende a 17.000 donantes de sangre por año y procesa las unidades de sangre de cordón que envían las maternidades. Esas células se usan con intervención del Incucai para tratar a los pacientes argentinos o del resto del mundo que necesitan un trasplante de médula ósea.

Kuperman es pediatra y su residencia la hizo en el Posadas. Pero su meca era el Garrahan. Ahí, un día golpeó una puerta: se anunciaba una beca en hemoterapia. "No sabía lo que era, pero ingresé y empecé a trabajar con la doctora Ana del Pozo, una visionaria en el trabajo con células de cordón umbilical que me hizo enamorar de la especialidad", recuerda.

Al frente del centro, logró la certificación internacional del banco de sangre, donde afirman que los donantes son 100% voluntarios. "Hace más de siete años, empezamos a definir estrategias para acercar el banco a la población y hacer la donación más accesible. En 2011, cuando el país fue sede del Día Internacional del Donante, dejamos de pedirles donantes a los pacientes". El donante voluntario es más seguro que el de reposición. En el Garrahan, el 5% de las muestras de los donantes que se les pedían a los pacientes estaban infectadas, en comparación con el 0,5% actual.

Kuperman cumplió todas estas metas sin perder de vista la formación profesional ni la vida familiar. "Cuando entré a trabajar al hospital, a las 48 horas me enteré de que estaba embarazada de mi segunda hija -cuenta-. Siempre con el temor de dejarles de prestar atención, y ahora, que pasó el tiempo, me di cuenta de que no hacía falta sentir tanto temor. Con interés y afecto, todo se va dando. Claro que todavía estoy trabajando y pienso en si tengo que comprar algo para cocinar en casa. En eso, las mujeres somos muy poderosas, tenemos una capacidad gigante para salir adelante".

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