Sin prueba de vida del chico secuestrado

Una testigo afirmó que los delincuentes actuaron a cara descubierta; "estoy segura de que se dieron cuenta de que los vimos", dijo
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21 de mayo de 2003  

Hasta anoche, Roberto Laffont no había recibido una prueba de vida de su hijo Facundo, de 14 años, secuestrado anteayer en Luján.

Según informaron fuentes judiciales y policiales, los delincuentes tampoco se comunicaron nuevamente con la familia del muchacho secuestrado anteayer. En principio, los malvivientes exigieron 1.000.000 de dólares para liberar sano y salvo al chico.

"Junten toda la plata. No queremos ni un billete menos. No llamen a la policía", dijeron los secuestradores en la primera comunicación.

Laffont, conocido como El Lujanero, "posee actualmente dos agencias de carreras de caballos y un bar, pero no tiene la plata que piden los delincuentes", explicó uno de los instructores policiales que actúan de oficio en el caso.

El silencio y la incertidumbre dominaron ayer en el lujoso chalet de la familia Laffont, en Luján, donde se esperaba que siguieran las negociaciones por el pago del rescate.

Desde temprano, la puerta principal del inmueble de la avenida España al 1100, situado en el barrio residencial La Estación, se llenó de curiosos, la mayoría, alumnos de una escuela técnica situada frente a la casa de los Laffont.

En el chalet de dos plantas con ladrillos a la vista entraban y salían personas que no quisieron hablar con la prensa. Para esquivar a los periodistas, los visitantes ingresaban por un garaje situado en el fondo del inmueble.

Un testimonio

Una joven de 17 años, estudiante del Colegio Hermanos Maristas, que presenció el secuestro y que por temor a represalias prefirió no identificarse, describió a LA NACION el instante en que los delincuentes se llevaron al menor. En ese momento, ella, su hermana y su padre circulaban en una camioneta Land Rover por la avenida España.

"El secuestro duró unos segundos. Una Renault Trafic blanca le cerró el paso al Volkswagen Senda en el que viajaba Facundo. En ese momento, de la camioneta se bajaron dos hombres y se subieron al automóvil, uno se sentó adelante y el otro atrás. Enseguida, nosotros nos dimos cuenta de que era un robo o un secuestro. En ese instante, otro vehículo se puso a la par del Senda y disminuyeron la velocidad. Los perdimos de vista cuando doblaron en la calle Ituzaingó", aseguró la joven.

Según la estudiante, los dos secuestradores que se bajaron de la camioneta tenían la cara descubierta y no usaban anteojos oscuros, es decir, actuaron con impunidad. "Estoy segura de que se dieron cuenta de que nosotros vimos todo. Mi papá declaró en la comisaría, por eso tenemos miedo", dijo la menor.

"La madre lo llevaba a todos lados. Lo cuidaban mucho, quizá por las actividades del padre", agregó la joven.

Los que no encuentran consuelo son los compañeros de Facundo. Ayer, a la salida de la Escuela Normal Mixta Florentino Ameghino, varios compañeros suyos de noveno año se acercaron al chalet de la avenida España al 1100.

"Fuerza, Facu"

Pasado el mediodía, tres chicas pegaron en el frente de la propiedad una cartulina que rezaba la siguiente leyenda: Fuerza, Facu. TQM ( abreviatura de "te queremos mucho" ), tus amigos!!! ; el cartel tenía la firma de 18 compañeros de colegio.

"Es un excelente compañero y muy buen alumno. Como el lunes faltó al colegio pensamos que estaba enfermo. La noticia nos sorprendió mucho", dijo una de las compañeras.

Según afirmaron varios alumnos de dicho establecimiento, Facundo es hincha de Boca Juniors, practica natación, pasa horas frente a la computadora con los juegos en red y hace poco comenzó a tomar clases de guitarra.

Más tarde, otros alumnos pegaron otro cartel frente a la casa : "Estamos con vos, mucho aguante. Te requeremos. Tus compañeros de noveno" .

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