Sintieron miedo las empleadas que insultó Parrilli

Lo revelaron en el primer día del proceso; la magistrada fue acusada por mal desempeño
Ángeles Castro
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15 de diciembre de 2009  

Las empleadas de Tránsito del gobierno porteño que fueron insultadas por la jueza Rosa Elsa Parrilli, cuando ésta intentó recuperar el auto que le había llevado la grúa, revelaron ayer haber sentido "miedo" ante la agresión verbal de la magistrada, durante la primera audiencia del juicio político seguido contra Parrilli por supuesto mal desempeño en sus funciones.

Ocurrió en horas de la tarde, cuando comenzaron a declarar ante el jurado de enjuiciamiento los testigos del proceso, que se realiza en una sala de audiencias del Tribunal Superior de Justicia porteño. Antes, el jury de nueve miembros rechazó por unanimidad las nulidades que había solicitado la defensa de Parrilli. Estaban relacionadas con la conformación del jury, con diferencias entre el expediente de elevación a juicio confeccionado por el Consejo de la Magistratura y actas internas del consejo, y con la admisión de determinadas pruebas.

La jueza en lo contravencional, hoy en uso de licencia, estuvo presente durante casi toda la jornada, de trajecito bordó y atenta a las miradas del público. Abandonó la sala, por ejemplo, durante la proyección del video que la mostraba aquel 15 de septiembre en la playa de infractores de 9 de Julio y Sarmiento, en la que insultaba a las agentes María Itatí Albe y Rocío Gómez. "Todas morochas, ni una rubia contratan", gritó la jueza, al tiempo que amenazó con meterlas presas y se jactó de "nunca" pagar multas, por su condición de jueza.

Por la mañana, la acusación -encarnada por el juez Gabriel Vega, en representación del Consejo de la Magistratura, que recomendó el juicio político- alegó que Parrilli discriminó a las dos empleadas y aseguró que "la defensa pretenderá demostrar que la jueza tuvo una crisis que la llevó a actuar de esta manera", aunque la acusación demostrará que su acción "no fue producto de una medicación mal administrada, sino por un acto sencillo de mala conducta que afectó el decoro que debe guardar un magistrado".

La defensa, a cargo de los abogados Juan Pablo Alonso y Julio Virgolini, contraatacó con el pedido de nulidades, que, luego de un cuarto intermedio, serían rechazadas por el jury.

Al retomar la audiencia, Albe -embarazada de seis meses y medio- y Gómez expresaron haber sentido miedo ante la violencia verbal de Parrilli, porque "al tratarse de alguien con poder" no sabían "cómo podía terminar" el episodio. En ese sentido, Albe -que declaró al borde del llanto- aclaró que su principal temor era a perder el trabajo e, incluso, a quedar presa. Además, explicó que fue "la primera vez" que había visto a una persona "tan nerviosa", "tan agresiva" en la playa de infractores

Video

Rocío Gómez, a la que se vio más tranquila y confiada, también refirió que Parrilli ingresó "en forma violenta verbalmente, apurando la situación" y que luego, cuando ya el controlador de faltas le había perdonado la multa, "sin razón, porque ya se podía ir sin pagar", volvió a "despacharse con todo". Recordó que fue la primera funcionaria pública en protagonizar una situación de ese tipo y, ante una consulta de la defensa, respondió que sintió "una mezcla de sensaciones", "impotencia por no saber con quién estaba tratando".

Los abogados de Parrilli dudaron del miedo que pueden haber sentido las agredidas, ya que, luego, como se observa en el video, hicieron bromas entre ellas sobre lo sucedido. Las chicas aclararon que trabajan muchas horas por día, que trataban de "descargarse" y que no podían "mostrar en el trabajo lo que verdaderamente" sentían.

Albe reconoció haber recibido disculpas de Parrilli por escrito, mientras que Gómez dijo que el pedido de disculpas que la jueza le hizo en persona "fue confuso".

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