Solá, preocupado por la ola de violencia

Tema central de un encuentro urgente El gobernador convocó a Cafiero y a la cúpula policial a una reunión extraordinaria Se habló de los homicidios de efectivos y del hacinamiento de presos en comisarías
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8 de mayo de 2003  

LA PLATA.- El incremento de la violencia ejercida por los delincuentes, especialmente sobre los policías; la superpoblación en comisarías, y la resolución del ministro de Seguridad bonaerense, Juan Pablo Cafiero, que permite a los efectivos no llevar su arma y chapa en sus francos fueron los principales temas que se discutieron anteanoche en la sorpresiva reunión con jefes policiales y funcionarios de seguridad convocada por el gobernador Felipe Solá.

Pese a que este tipo de reuniones se realiza cada dos semanas, aproximadamente, la de anteayer no estaba programada con anticipación. Se supo que el detonante de esta convocatoria fue el asesinato de cuatro policías, tres de la Federal y el restante de la bonaerense, ocurridos en territorio provincial.

Sorpresivamente, el mandatario bonaerense viajó desde la ciudad de Salto a la sucursal porteña que el Banco Provincia posee en pleno microcentro. Allí, a las 19, junto con Solá, se reunieron Cafiero; el jefe de la policía, Alberto Sobrado; los directores generales que conforman la plana mayor, y los titulares de las jefaturas departamentales del conurbano.

El ministro se refirió a la resolución de septiembre último, que permite a los policías no llevar el arma reglamentaria y su identificación en sus francos. Hizo hincapié en que lo importante es preservar la vida, pese a que es el efectivo el que elige qué hacer y cómo reaccionar cuando no está de servicio y es víctima o testigo de un delito.

Solá, en tanto, descartó que aquellas muertes estén vinculadas con "temas políticos". En el cónclave, se atribuyeron esos homicidios al recrudecimiento de la violencia por parte de los delincuentes, sobre la población en general y los uniformados en particular.

Por su parte, los jefes policiales se mostraron preocupados por la superpoblación en las comisarías, ya que deben destinar policías a custodiar y trasladar detenidos y, de esa manera, se restan fuerzas para prevenir y combatir el delito.

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