Son investigados los pacientes del médico asesinado en Recoleta

Sepultaron ayer los restos del cardiólogo Martínez Martínez impulsaba una campaña antitabaco y se oponía al uso de cardiodesfibriladores internos Realizan cruces telefónicos para saber a quién esperaba en su consultorio
Gustavo Carabajal
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30 de mayo de 2003  

Convencidos de que al doctor José Andrés Martínez Martínez lo mataron por una cuestión vinculada con su trabajo, los detectives comenzaron ayer a realizar cruces de llamadas efectuadas desde sus dos celulares y los teléfonos de su consultorio y su departamento.

Además, según fuentes judiciales, un grupo de detectives se abocó a investigar a los pacientes del cardiólogo, cuyos restos fueron sepultados ayer en el cementerio Parque Memorial, de Pilar.

Martínez Martínez, presidente de la Fundación Cardiológica Argentina, fue encontrado asesinado el martes a la noche por una de sus hijas, que fue a buscarlo al consultorio situado en Junín 1276.

"Es posible que Martínez Martínez haya escuchado algo que no debía y el paciente que se lo contó tuviera miedo de que lo revelara. Martínez Martínez atendía varios pacientes con infartos por día. Es habitual que cuando una persona siente que está por morir se confiese con el médico que lo atiende. En ese momento, muchos pacientes se quiebran y cuentan todo. Yo no descartaría que el cardiólogo hubiera escuchado algo de uno de sus pacientes y que éste tuviera miedo de que hablara y mandó silenciarlo", dijo un colega de Martínez Martínez, que lo conocía muy bien.

Fuentes de la investigación consultadas por LA NACION confirmaron que la familia de Martínez Martínez entregó ayer la agenda con la lista de pacientes del cardiólogo.

De acuerdo con los informantes, en los próximos días la Justicia podría citar a la esposa del médico para ampliar la declaración testimonial que ya había realizado ante la policía.

Los dichos de la mujer podrían resultar clave para la investigación debido a que tenía a su cargo la distribución de los turnos de los pacientes que atendía su marido.

Descartada la hipótesis del robo como móvil del crimen, los pesquisas se abocaron a investigar también si el homicidio tuvo que ver con la campaña que impulsaba contra las tabacaleras o por las supuestas irregularidades en la comercialización de los cardiodesfibriladores internos que denunció.

Defendía la medicina preventiva

"Estos cardiodesfibriladores pueden llevar acoplado un marcapasos, se colocan en alguna de las arterias de la persona que sufre la cardiopatía y cuestan 50.000 dólares. No tienen nada que ver con los aparatos externos que llevan dos placas. El comercio de los cardiodesfibriladores mueve muchísimo dinero en todo el mundo y son muy pocas las empresas que los fabrican. Conocía a Martínez Martínez y puedo decirle que no era un kamikaze . Defendía la medicina preventiva y no creo que haya denunciado en los tribunales a alguna empresa", dijo el médico amigo de la víctima.

Sobre la campaña antitabaco que impulsaba, el cardiólogo dijo, en un nota publicada por LA NACION el 22 de mayo último: "La Argentina es uno de los pocos países donde no se aumentó el precio ni los impuestos al tabaco. Los gobernantes tienen una gran contradicción: destacan la magnitud y severidad del problema, pero no apoyan las medidas que han demostrado efectividad. Esto ocasionó que nuestro país reciba un antipremio, el "cenicero sucio", por su actuación poco rigurosa en la última reunión preparatoria del convenio marco de control del tabaco, que se realizó en Ginebra en febrero último".

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