Sorpresa entre los vecinos de Quilmes

Destacaron el buen trato de los Lanatta
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22 de diciembre de 2009  

El operativo de Gendarmería llamó la atención a los vecinos de la calle Nicolás Videla al 600. Aquellos que viven cerca de la allanada casa de Cristián Lanatta se asombraron al enterarse de la sospecha judicial de que allí podrían haber vivido sus últimos minutos las víctimas del triple crimen. Curiosos frente al movimiento de gendarmes, los vecinos relataron que nunca habían visto nada raro en el lugar.

Una mujer que atiende un almacén cercano comentó a LA NACION que conocía a la familia Lanatta y que la noticia del allanamiento sorprendió a sus vecinos de Quilmes: "Los conocí desde que eran bebes; jamás hubiera pensado que estaban en esas cosas. Cristián vive con su novia y un nene. Sinceramente, quedé en shock cuando supe la noticia. Ellos tenían un trato intachable".

Por sus dichos, en el barrio no se había comentado que Cristián Lanatta estaba detenido desde hace un par de meses en el penal de Sierra Chica, acusado de robo calificado.

Para la vecina, el sospechoso en la causa del triple crimen se dedicaba a trabajos de mecánica del automotor: "No sabés lo que Cristián sabe de mecánica; aquí [en Quilmes], todos contamos con él para tratar cualquier cosa que tenga que ver con los autos". Y agregó: "Hasta le arreglaba autos a la policía".

La vivienda ubicada en la calle quilmeña de Nicolás Videla muestra el buen pasar económico de sus propietarios. Se trata de una construcción de ladrillo a la vista, con varias dependencias que ocupan un importante predio. Una alta muralla rodea a la propiedad e impide observar desde la calle los movimientos internos en el amplio jardín. Los dueños parecían preocupados por la seguridad, ya que resultaba visible un servicio de alarmas.

Los obstáculos puestos a las miradas curiosas parecen haber dado resultado, ya que los vecinos repiten que nunca vieron nada raro.

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