Temen actos de violencia por el traslado masivo de evacuados

Aumentan los casos de emergencias cardíacas y psiquiátricas entre las víctimas
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23 de mayo de 2003  

SANTA FE.- El evidente cuadro de deterioro que se percibe en el comportamiento de los cerca de 40 mil evacuados y autoevacuados como consecuencia del desastre que enfrentó esta capital a fines de abril se tradujo ayer en un manifiesto malestar cuando el gobierno anunció el traslado masivo de damnificados que ocupan escuelas para reanudar el 2 de junio el dictado de clases.

Los equipos de salud mental que trabajan diariamente con esos grupos alertaron que es difícil predecir si esta postura tendrá un desenlace con generación de violencia. Además, el estrés postraumático de la catástrofe se refleja en las estadísticas: según informes recogidos en las áreas de emergencias de los hospitales públicos, desde el 29 de abril aumentó el número de fallecidos por problemas cardíacos y de personas que requieren atención psiquiátrica.

Los expertos califican estos hechos de inevitables en situaciones como las que vivieron los santafecinos, que en medio de una confusión generalizada, ante la falta de advertencias de lo que podía suceder, debieron abandonar sus viviendas apenas con lo puesto para luego comprobar que por la inundación perdieron lo mucho o poco que poseían.

La decisión de realizar los traslados masivos, anunciada por el titular del Comité de Crisis y actual ministro de Gobierno, Carlos Carranza, complementada por su par de Educación, Daniel Germano, provocó la reacción de diferentes grupos alojados en establecimientos escolares y que se niegan a ser relocalizados. "Nosotros no nos vamos a ir. No tenemos la culpa del desastre. Encima nos quieren llevar a unas cajas de madera (son boxes instalados en galpones, cuya construcción encargó la municipalidad local), muy lejos de la zona donde vivimos. De acá no nos movemos", sentenció Romina, residente en el barrio Chalet, alojada junto con su nieto en la escuela Sarmiento, en el centro de la ciudad, que recibió el apoyo del centenar de evacuados que la acompañan en la protesta.

Exigen condiciones dignas

Lo propio se advirtió en otras escuelas y lo repitieron grupos de voluntarios, muchos de los cuales acompañaron a los evacuados en una movilización realizada el miércoles para exigir condiciones dignas para sobrevivir y que el Estado asuma su responsabilidad en la catástrofe.

Pero según Carranza, los lugares que se preparan para recibir a los evacuados son sitios con divisorios, que permitirán una mejor convivencia, y allí podrán permanecer durante meses hasta que vuelvan definitivamente a sus hogares o logren reubicarse en otro barrio.

Los asistentes sociales, incluso los propios directores y docentes que atienden a los evacuados, consideran que no están dadas las condiciones para la relocalización, menos aún si ésta es compulsiva.

La necesidad de retomar el ritmo normal de actividad educativa fue respaldada por el delegado de Unicef en la Argentina, Jorge Rivera Pizarro, que lanzó junto a Germano el proyecto "Volver a sonreír en la escuela", destinado a brindar capacitación y elementos de recuperación psicoafectiva para los 100 mil alumnos afectados, directa e indirectamente, por las inundaciones.

El otro aspecto preocupante, la salud pública, soportó una escalada considerable en los últimos días. Las enfermedades contagiosas -96 casos de leptospirosis y 73 de hepatitis, entre otras- siguen alertando sobre el riesgo sanitario de toda la población.

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