"Teníamos un río, ahora somos parte de él"

Carlos Garibay, un poeta en Internet
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12 de mayo de 2003  

SANTA FE (De una enviada especial).- La escribió de madrugada. Descargó en el teclado toda la angustia contenida. A la mañana siguiente, la envió como un anónimo a un amigo. Un sentimiento compartido por gente de todas partes y la exponencial propagación que permite Internet hicieron el resto: su poesía puso palabras a la emoción que muchos no lograban expresar.

"Empezar de nuevo" se transformó en un fenómeno inesperado. Circuló por la Web y Carlos Garibay se sorprendió con el resultado: recibió cientos de e-mails y salió por radios de todas las latitudes. Carlos tiene 43 años, es abogado y padre de cinco hijos. En el living de su casa recibió a LA NACION.

El agua llegó a seis cuadras de su vivienda. Así todo, se sintió movilizado. "Los que no estuvimos afectados directamente tenemos una obligación adicional. Te vas enterando de lo que pasa, te queda adentro y de alguna forma sale. "Se lo envié a Eduardo Mogni, un amigo de Haedo, diciéndole que era anónimo. No me creyó", dice.

El teléfono no para de sonar. Su casilla ( cgaribay@arnet.com.ar ) explota cada vez que se la cita en una radio. Pero está conforme. No por una cuestión de vanidad, sino porque cree que sus estrofas empujarán a muchos a ayudar. A su hija Ana, de 21 años, se lo leyeron en la facultad. Ella y sus compañeros llegaron al final llorando. Cuando escuchó que era obra de su padre no podía creerlo. En cambio Guillermo, de 18, no se sorprendió. Se despertó cuando lo leían en una radio y, cuando llegó al final, se sonrío: "No me pareció raro porque es mi viejo y lo conozco. Pero me sorprendió la respuesta que tuvo".

La familia se completa con Alejandra, de 25; Facundo, de 14; Rodrigo, de diez años, y su esposa, Susana.

Carlos es gerente de recursos humanos de una empresa, que como casi todas por aquí debió adecuarse a esta nueva realidad: muchos de sus miembros padecen directamente el desatino de las aguas. "Tuvimos que convocar a un psicólogo que nos hablara y nos ayudara a sobrellevar esto", cuenta.

Carlos habla de la reconstrucción que le espera a Santa Fe, de la demanda material y psíquica que viene. El llanto le ahoga la voz.

De adolescente integraba un grupo literario. "Abandoné la continuidad, pero la sensibilidad no se pierde", comenta. La inmensa cantidad de mails y llamadas telefónicas demuestra que su capacidad de conmover sigue intacta. De ello dan fe sus versos:

El poema

"Yo tenía miedo a la oscuridad, hasta que las noches se hicieron largas y sin luz/ Yo no resistía el frío fácilmente, hasta que aprendí a subsistir en ese estado/ Yo le tenía miedo a los muertos, hasta que tuve que dormir en el cementerio/ Yo sentía rechazo por los rosarinos y por los porteños, hasta que me dieron abrigo y alimento.

"Yo sentía rechazo por los judíos, hasta que le dieron medicamentos a mis hijos/ Yo lucía vanidoso mi pullover nuevo, hasta que se lo di a un niño con hipotermia / Yo elegía cuidadosamente mi comida, hasta que tuve hambre/ Yo desconfiaba de la tez cobriza, hasta que un brazo fuerte me sacó del agua.

"Yo creía haber visto muchas cosas, hasta que vi a mi pueblo deambulando sin rumbo por las calles/Yo no quería al perro de mi vecino, hasta que aquella noche lo sentí llorar hasta ahogarse.

"Yo no me acordaba de los ancianos, hasta que tuve que participar en los rescates/ Yo no sabía cocinar, hasta que tuve frente a mí una olla con arroz y niños con hambre/ Yo creía que mi casa era más importante que las otras, hasta que todas quedaron cubiertas por las aguas.

"Yo estaba orgulloso de mi nombre y apellido, hasta que todos nos transformamos en seres anónimos.

"Yo criticaba a los bulliciosos estudiantes, hasta que de a cientos me tendieron sus manos solidarias/ Yo estaba bastante seguro de cómo serían mis próximos años. Pero ahora ya no tanto.

"Yo no recordaba el nombre de todas las provincias, pero ahora las tengo a todas en mi corazón.

"Yo no tenía buena memoria. Tal vez por eso ahora no recuerde a todos, pero tendré igual lo que me queda de vida para agradecer a todos/ Yo no te conocía, ahora eres mi hermano/Teníamos un río, ahora somos parte de él.

"Es la mañana. Ya salió el sol y no hace tanto frío. Gracias a Dios/ Vamos a empezar de nuevo."

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