Tensión en la ciudad por la interpelación a Ibarra

Temen por posibles derivaciones de la sesión de mañana; estarán familiares de las víctimas
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27 de enero de 2005  

La presencia de Aníbal Ibarra en la sesión extraordinaria que se realizará mañana en la Legislatura, para interpelarlo por la responsabilidad de su administración en la tragedia del local República Cromagnon, elevó el nivel de tensión política en la ciudad.

En el gobierno porteño preocupa el grado de agresividad que puedan contener preguntas que harán los diputados –especialmente los de los bloques de izquierda, los de Compromiso para el Cambio y Milcíades Peña, de Confluencia–, así como el conflicto que podría producirse con la presencia de familiares de las víctimas del incendio en la disco de Once, en el que hubo 191 muertos y unos 800 heridos.

Según admitieron dos destacados funcionarios, se teme que cualquier controversia pueda profundizar la debilidad de Ibarra hasta extremos peligrosos.

En la Legislatura, los diputados resolvieron ayer permitir el ingreso de los deudos, luego de un duro debate de más de tres horas. Sin embargo, no todos los familiares podrán presenciar el interrogatorio al jefe de gobierno, ya que la capacidad de las tribunas es limitada. Concretamente, al menos 80 deudos se mostraron interesados en presenciar una sesión para la que tal vez no haya más de 50 butacas libres.

Por la tarde, doce de los familiares se reunieron con el vicepresidente del cuerpo, Santiago de Estrada (Juntos por Buenos Aires). Este les expuso las opciones debatidas. "Va a haber un cupo limitado. O cada diputado selecciona uno o dos invitados, o ustedes resuelven quiénes los representan", les dijo, según él contó a LA NACION.

Los deudos eligieron la segunda opción, pero de todas maneras el tema se resolverá hoy, con una nueva reunión de presidentes de bloque. Aquellos, además, prometieron no hablar durante la sesión. "Dijeron que el silencio sería más elocuente que cuanto pudieran decir. Me aseguraron que no habrá desórdenes", relató Estrada.

"Esto va a ser un problema. ¿Cómo seleccionamos nosotros quién entra y quién no? Y si dejamos que ellos lo resuelvan, ¿qué hacemos si no se ponen de acuerdo? Va a ser muy difícil. Lo más aconsejable era que no ingresaran, pero la presión fue muy fuerte", señaló otro legislador a LA NACION.

Capacidad restringida

En la reunión de los jefes de bloque, una vez que quedó relegada la posición de impedir el ingreso de público, se propuso habilitar el balcón que da sobre el recinto, con capacidad para más de 200 personas. Estrada se negó por "cuestiones de seguridad" y, tras un intercambio de opiniones, la mayoría de los presentes lo acompañó.

También se pensó en abrir un salón contiguo, en el que se colocaría una pantalla gigante. "En cuanto no les guste algo que diga Ibarra, ¿qué hacemos si se les ocurre cruzarse de salón?", preguntó un tercer diputado.

Finalmente, se resolvió que hoy se decidirá la distribución de la escasa capacidad y se definió la metodología de la sesión: Ibarra hablará por una hora o una hora y media y, luego, los presidentes de bloque tendrán 15 minutos para exponer un argumento o formular preguntas al jefe de gobierno, más otros cinco minutos para repreguntar.

A quién le temen más

La única excepción al orden de bloques (que será del más numeroso al más chico) consistirá en la exposición de Milcíades Peña (Confluencia), quien perdió un ahijado durante el incendio de Cromagnon. Peña tendrá la palabra después de Jorge Mercado (Juntos por Buenos Aires), Gabriela Michetti (Compromiso para el Cambio) y Diego Kravetz (Frente para la Victoria).

En la Ciudad temen por la repercusión que pueda tener el argumento público de Peña, cuyo referente político directo es el ex vicecanciller Eduardo Valdés, despedido hace unas semanas por Néstor Kirchner y enfrentado con el jefe de Gabinete nacional, Alberto Fernández.

Alrededor de Ibarra confían en la capacidad dialéctica del jefe de gobierno, de habituales buenos reflejos para las discusiones políticas. Sin embargo, desconfían del clima que se vivirá en el recinto y de las reacciones que puedan tener algunos legisladores de la oposición (le apuntan al Interbloque de Izquierda y al macrista Compromiso para el Cambio). Consideran particularmente a Milcíades Peña como un orador de cuidado, por la sensibilidad que el discurso de éste podría provocar en los familiares presentes.

Según varios testimonios, el resto de los diputados articulará su cuestionario de acuerdo con dos metodologías: una política y otra técnica.

"Mi intervención será mixta. Acá el Estado no actuó y quiero saber por qué", reveló Michetti. Ariel Schifrin (Confluencia) adelantó que su discurso apuntará exclusivamente a las responsabilidades del Estado. Además, Marcos Wolman (PC), Fernanda Ferrero (Recrear) y Miguel Talento (Frente para la Victoria) cuestionaron ayer los intentos del gobierno por impedir la presencia de familiares en el recinto, casi como una advertencia del tono que utilizarán en la sesión de mañana.

El tono, justamente, es la mayor preocupación del gobierno porteño. "Ibarra no va a fallar en las explicaciones, pero no sabemos el grado de violencia política que pueda haber con familiares de las víctimas en las tribunas y todos los medios de comunicación presentes", contó una persona muy cercana a Ibarra.

"No buscamos la renuncia"

Los legisladores, además, no desconocen que una intervención dura contra Ibarra podría debilitar más al gobierno porteño. "No vamos a buscar que renuncie, pero si no puede dar explicaciones convincentes, será su problema y no el nuestro", comentó una diputada opositora. Otro legislador que quiere poco y nada a Ibarra declaró algo parecido.

En la Ciudad no desconocen esta postura. Confían, igual, en que la capacidad oratoria de Ibarra logrará eludir los inconvenientes que se le puedan presentar al jefe de gobierno en la sesión extraordinaria de mañana, en la que estará acompañado por todo el gabinete porteño.

Los diputados consultados, de todas maneras, adelantaron que sólo formularán preguntas al jefe del Estado local.

Este es el panorama. Hay tensión, temores y un grado de conflictividad que no cede en la Ciudad. El tema preocupa cada vez más en el gobierno.

Las preguntas

  • ¿Quiénes eran los dueños de República Cromagnon y qué tipo de habilitación tenía el local?
  • ¿Cuándo cambió la titularidad del boliche?
  • ¿Cuántas inspecciones se realizaron en el lugar durante los últimos tres años? ¿Es cierto que la última vez que un cuerpo de inspectores fue a controlar la disco fue en 2003?
  • ¿Sabía el gobierno que el 26 de diciembre hubo un principio de incendio en el boliche? ¿Qué medidas tomó?
  • ¿Cuál es el nombre de los inspectores que debían controlarlo?
  • ¿Estaba habilitado el personal de seguridad del local?
  • ¿Por qué había menores en el recital de Callejeros?
  • ¿Cuántos locales comerciales están habilitados y con qué frecuencia los inspeccionan?
  • ¿Es verdad que desde 2003 no existe más el turno noche para los inspectores? ¿Y el de los sábados, domingos y feriados? En el caso de que la respuesta sea afirmativa, ¿por qué? ¿Cómo se controlaban entonces los recitales y los estadios de fútbol?
  • ¿Es verdad que se incorporaron muchos inspectores con contrato de locación y sin experiencia en el área?
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