Testigos apuntaron contra un sacerdote en Paraná

Se realizó ayer la segunda jornada del juicio al cura Ilarraz
Jorge Riani
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18 de abril de 2018  

PARANÁ.- En la segunda jornada del juicio contra el cura Justo José Ilarraz, acusado de haber cometido abusos sexuales contra siete estudiantes internados en el Seminario Arquidiocesano de Menores entre los años 1984 y 1993, se sumaron tres nuevos testimonios que ratificaron los cargos contra el religioso.

Ayer, en la sede de los tribunales locales, tres víctimas prestaron sus declaraciones testimoniales y una de ellas aseguró que un excompañero de internado desapareció por tres días "porque algo grave le había ocurrido". El testigo identificó ante el tribunal al estudiante que sufrió aquella situación grave y por eso uno de los abogados que trabajan en la querella pidió que se localizara al exseminarista, para que aporte su testimonio.

"Esa persona nunca fue mencionada en el expediente judicial, así que pedí al tribunal, en la apertura de la audiencia, que se lo ubique y que sea incorporado como testigo nuevo. Queremos saber por qué razón desapareció", dijo Marcos Rodríguez Allende, uno de los tres abogados de la querella.

Tanto querellantes como fiscales destacaron que los tres testigos de la jornada de ayer y los tres que se presentaron un día antes coincidieron en cuanto a revelar de qué modo se manejaba Ilarraz con los menores. También indicaron que el cura era confesor particular, asesor espiritual y prefecto a cargo del cuidado de los internos en el Seminario Arquidiocesano de Menores.

Es decir que Justo José Ilarraz era como una especie de celador que tenía acceso irrestricto a los pabellones donde dormían y a los baños donde se higienizaban los menores. Los testimonios coincidieron también en indicar que el prefecto solía meterse en la cama de los menores a altas horas de la noche y que muchos veían que se tapaba totalmente bajo la ropa de cama junto a los menores.

Los testimonios indicaron que muchas veces el cura llevaba a los menores a su habitación particular y que era sabido entre todos qué era lo que el cura hacía con los adolescentes internados. Incluso uno de los testigos de ayer aseguró que Ilarraz lo sacó del seminario y lo llevó a un departamento céntrico de su familia, donde no había nadie, para abusar de él.

Al igual que en la jornada del lunes, hubo testigos que estallaron en llanto, incluso ayer uno de ellos debió ser asistido por el médico judicial debido a que sufrió una crisis de nervios en el momento de declarar.

En los testimonios obtenidos en las dos primeras jornadas del juicio contra el sacerdote Ilarraz también hubo coincidencia en señalar que autoridades de la Iglesia habían sido alertadas sobre los sucesos ocurridos en el seminario.

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