Todavía quedan 16.000 evacuados

Parte del gabinete presidencial se reunirá hoy con Carlos Reutemann para ratificar la ayuda nacional a la provincia
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30 de mayo de 2003  

SANTA FE.- A un mes del día de la inundación histórica registrada en esta ciudad, cuando el desbordado río Salado ingresó, cubrió 28.000 viviendas del Sur y del Oeste, y sus aguas llegaron a sólo 100 metros de la Casa de Gobierno, 16.000 de las 150.000 personas evacuadas el 30 de abril último permanecen aún alojadas en escuelas, carpas y galpones.

Además, continúa el deterioro del cuadro sanitario, aumenta la precariedad de los asentamientos y, frente al anuncio oficial de la reanudación del ciclo lectivo el próximo lunes, la mayoría de las familias alojadas en escuelas se niega a abandonar esos lugares para ser luego trasladada a carpas o galpones.

Entretanto, gran parte del gabinete nacional llegará hoy a Santa Fe para reunirse con el gobernador, Carlos Reutemann, y sus ministros, con el fin de ratificar el compromiso que asumió el presidente Néstor Kirchner de sostener la ayuda que se inició en el mandato de Eduardo Duhalde. Sin ese aporte la provincia tendría dificultades de brindar asistencia a los damnificados.

El panorama posterior a la inundación sigue siendo crítico: miles de familias no tienen posibilidades concretas de regresar a sus viviendas, ni siquiera en el mediano plazo. Miles de toneladas de basura -compuesta por muebles, ropa y mampostería de las viviendas que estuvieron en promedio 12 días bajo las aguas- permanecen en las calles; hay más de un centenar de casos de hepatitis y leptospirosis, y preocupa el alto grado de conflictividad en los asentamientos.

Ya no queda agua en los barrios bajos, pero sí lodo en las últimas viviendas desagotadas. Centenares de ellas tienen un alto grado de deterioro en sus estructuras y se las considera inhabitables. Los inundados que aún se albergan en escuelas serán llevados a galpones alquilados por el municipio. El propio intendente, Marcelo Alvarez (PJ), reconoció que esa gente continuará allí por seis meses.

Bombas extractoras

En prevención de cualquier inconveniente, más aún en caso de lluvias intensas, se mantiene en los terraplenes del oeste de la ciudad un grupo de bombas extractoras con capacidad para desagotar 40 millones de litros por hora.

En un intento por acentuar la recuperación del deteriorado cuadro capitalino la provincia confirmó que el próximo lunes se reanudarán las clases en aquellas escuelas donde estén garantizadas las condiciones de seguridad edilicia y sanitaria.

En las restantes se aplicará un diagrama de emergencia, que incluye la relocalización de la matrícula. De 173.000 alumnos, 35.000 tendrán dificultades para completar el año.

El plan de reconstrucción encarado por el gobernador Reutemann incluye un nuevo terraplén de 12 kilómetros -la extensión hacia el norte de la avenida de circunvalación hasta el distrito Recreo-, la apertura de aliviadores en el tramo de finalización de la autopista Rosario-Santa Fe que baña el Salado y, en una segunda etapa, la posibilidad de planes habitacionales para relocalizar a las familias que perdieron sus casas.

Con mayor grado de organización que hace algunas semanas, quedaron definidas las tareas por ejecutarse tanto por el municipio como por la provincia, mientras que en el plano legislativo se discute la ayuda efectiva que recibirán los inundados.

El Concejo Municipal pidió que se gestione un subsidio de 800 pesos por cada familia que perdió su vivienda o todas sus pertenencias.

Sin cobro de servicios

La provincia decidió que por dos bimestres no cobrará el servicio energético en la zona inundada e igual exención dispuso Aguas Provinciales (en el servicio de agua y cloacas).

Ayer, cuando miles de personas recordaron el comienzo del desastre, se acentuaron los reproches a los funcionarios municipales y provinciales por no evaluar correctamente lo que sucedía para prevenir a los vecinos de padecer una emergencia jamás imaginada.

Más allá de todo eso, y aceptando que el desastre marcó un antes y un después para los santafecinos, la ciudad intenta recuperar su fisonomía habitual, tratando de sobrellevar el dolor por las pérdidas materiales y humanas, incluidas las soportadas por poblaciones vecinas de la cuenca del Salado.

Se espera para el mes próximo la reapertura de un gran porcentaje de las 300 empresas afectadas; hoy resulta evidente un mayor movimiento económico y social, y hasta el fútbol profesional volverá a jugarse en la ciudad. Si bien nada será como antes, Santa Fe volverá a intentarlo.

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