"Todo era un caos, un infierno", dijo uno de los rescatistas

Los bomberos trabajaron en el kilómetro 141 de la ruta 2
Los bomberos trabajaron en el kilómetro 141 de la ruta 2 Fuente: LA NACION - Crédito: Santiago Hafford
María José Lucesole
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28 de noviembre de 2019  • 17:22

LEZAMA.- "Un infierno". Eso experimentó Alberto Peralta, subcomandante del cuartel de bomberos de esta localidad, cuando llegó a la ruta 2, kilómetro 141, a las 6.30, cuando se produjo el vuelco del ómnibus que dejó dos chicas muertas. "Era un desastre. Un caos", indicó.

Él, con sus 25 años de experiencia, está acostumbrado a trabajar entre llamas. Sin embargo, hoy, fue distinto: "Había niños aplastados debajo del colectivo", afirma a LA NACIÓN. Y los ojos se le llenan de lágrimas.

Él trabajó con toda su energía para rescatar a los 43 chicos que quedaron atrapados junto con seis acompañantes, cuando volcó el ómnibus de dos pisos que se dirigía desde Benavídez a San Clemente del Tuyú.

"Cuando llegamos había cuatro personas debajo del micro, atrapadas entre las chapas y el pavimento. Todos menores. Habían salido volando por las ventanas con el impacto", indicó. Y agregó: "Ayudé a una nena. Tenía un brazo cortado y estaba en estado de shock". .

"Era un caos. Se escuchaban gritos de niños lastimados, que pedían ayuda", dijo mientras bajaba la cabeza para que nadie lo viera llorar.

El cuerpo de bomberos levantó el ómnibus con expansores hidráulicos para poder rescatar a los chicos atrapados . "En 45 minutos sacamos a todos los pasajeros y los trasladamos", afirmó.

Cerca de él aún se ve las huellas del colectivo que despistó sobre la banquina izquierda, justo después de una curva, conocida como la del Monasterio.

Allí, bajo el sol trabajaron por nueve horas Peralta y sus hombres. Otras dotaciones de bomberos de Chascomús y Pila también prestaron servicios en el lugar. También se congregaron 16 móviles del SAME y dos helicópteros para trasladar a los heridos.

Luis y Andrés, dos choferes de otro colectivo, vieron el accidente cuando transitaban por el kilómetro 141 de la ruta 2. "Lo primero que hice cuando escuché la frenada fue salir a ayudar", dijo el primero. "Gracias a Dios llegué a frenar cinco metros antes", agregó Andrés. "Nos encontramos con una bestia dada vuelta". Y los dos contaron: "Sacamos casi a la totalidad de los chicos, menos a tres o cuatro que estaban atrapados"."Fue muy difícil ver a esas criaturas gritar ensangrentadas", relataron.

Velocidad

Los primeros peritajes realizados por la justicia determinaron que el ómnibus, de dos plantas, que se dirigía a Mundo Marino, no superó en todo su recorrido la velocidad de los 100 kilómetros por hora. El accidente fue a las 6.15, cuando ya había sol. La causa no es atribuible a la velocidad, según las fuentes que trabajan en la investigación.

Tampoco había rastros de alcohol en los conductores. Todo parece indicar que se trató de una distracción del conductor, según afirmaron los peritos. Pero aún es sólo una hipótesis.

Lo que está claro es que una vez que el conductor del colectivo mordió la banquina y trató de corregir la dirección. Hizo maniobras de frenado, pegó contra el alcantarillado y perdió la adherencia al piso para luego caer sobre su lateral izquierdo.

El conductor de la unidad, identificado como Alberto Maldonado, fue aprendido por disposición del fiscal por el delito de homicidio culposo.

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