
Todo es posible
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MAR DEL PLATA.- Camina feliz por la vida. Aunque el destino y una paraplejia, cuando tenía 11 años, sentaron a Betiana Paola Basualdo en una silla de ruedas, con la inmovilización del 90 por ciento de su cuerpo, de la que alguna vez pensó que nunca iba a salir.
Hasta que se encontró con la natación y María Emilia Di Scala, la profesora que la acompañó en la rehabilitación y la llevó a la más alta competencia.
En 1990 se sumergió por primera vez en una pileta y hoy, a los 20 años, luce orgullosa tres títulos: campeona mundial, panamericana y olímpica.
Claro que la gran consagración fue recientemente en los Juegos Parolímpicos de Atlanta, donde con 3m09 estableció un nuevo récord mundial en los 100 metros libres y se quedó con la medalla dorada. Y como si fuera poco, la plateada en los 50 metros libres y la de bronce en los 50 metros espalda.
A pesar de la falta de medios y de recursos, Betiana terminó sus estudios secundarios y se prepara para iniciar su camino por la informática.
Somos discriminados, se que somos distintos, pero lo que más me duele es representar el país sin tener ningún apoyo. Ni particular ni del Gobierno, asegura con bronca pero sin rencores.
Betiana vive con su familia en un barrio obrero del puerto de Mar del Plata. Comparte sus ilusiones con su madre, Dora, y su padre Juan Manuel, fileteador de pescados; y sus hermanos María Belén y Víctor. Y lo más importante: en la pileta y fuera de ella, disfruta de la vida.





