"Todos sus amantes tenían motivos para asesinar a Rosana"

Arce volvió a vivir en la casa familiar
Gustavo Carabajal
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22 de marzo de 2008  

A dos meses del asesinato de su esposa, Rosana Galliano, José Arce volvió a vivir con sus hijos en la casa del barrio cerrado El Remanso, de Pilar, en la que mataron a la mujer.

Comparó su caso con el de Carlos Carrascosa, que nunca regresó a la casa del country Carmel, donde asesinaron a María Marta García Belsunce; afirmó que los cuatro amantes que dice que tenía su esposa contaban con motivos para matarla, y sugirió la posibilidad de la existencia de un quinto hombre que mantenía relaciones con su mujer y cuyo nombre no figura en la causa judicial.

Según la familia de la víctima, Arce habría sido el supuesto autor intelectual del homicidio de Galliano. Hace un mes, los abogados querellantes, Víctor Stinfale y Roberto Babington, pidieron al fiscal Marcelo Parnisi que ordenara la captura de Arce y lo indagara. Hasta el momento, el representante del Ministerio Público no resolvió.

"No sé por qué me acusan. Los cuatro amantes de mi mujer tenían motivos para asesinarla. Los cuatro tenían problemas con la Justicia. Se acostaba con ellos, conocía sus secretos y los amenazaba con contar lo que sabía", expresó Arce.

-Pero, según la familia de Rosana, ella tenía fotografías de automóviles robados que usted supuestamente habría desguazado...

-Es todo mentira. Yo no sé ni siquiera soldar. Por qué la familia no investiga todos los llamados que hubo entre Rosana y el jardinero el día en que la mataron. Nadie dio que la noche que fue asesinada, mi mujer debía encontrarse con él. Tampoco nadie dijo que hablaron 35 veces ese día.

-Para la familia, usted también tenía motivos para matarla, como el hecho de haber descubierto las infidelidades y las supuestas agresiones...

-Pero yo no mandé matar a la madre de mis hijos. Nunca se me ocurriría hacer algo así. Si a mi esposa la hubiera matado un asesino profesional, le alcanzaba con un solo tiro. Pero a ella le pegaron cuatro balazos y esa actitud revela dos cosas: que el asesino conocía a mi mujer y que la odiaba.

Además, hay un detalle que nadie conoce: existiría un quinto amante. En la mesita de luz de mi esposa encontraron dos cajas de profilácticos. Los cuatro amantes declararon ante el fiscal que no usaban profilácticos cuando tenían relaciones con ella. Cuando me tocaba a mí, tampoco los usaba. Así que no quedan dudas de que existió un quinto amante. Otro hombre que tendría motivos para matarla y cuyo nombre no se sabe.

-Carrascosa nunca quiso volver a la casa del country Carmel, de Pilar, donde asesinaron a su mujer porque le traía muchos recuerdos, ¿por qué usted no tuvo problemas en regresar a la misma casa?

-Lo que pasa es que, a diferencia de Carrascosa, yo no tengo un poderío económico importante ni amigos que me ayuden. La única de las tres propiedades que tengo que es habitable es la de El Remanso. En el campo sólo hay herramientas y animales, a otro chalet que tengo le falta el techo y el tercer inmueble es un galpón. A la noche, cuando me levanto a atender a algunos de mis hijos, tengo sensaciones raras...

Además, tengo que pensar en los chicos. En El Remanso, tienen cerca el jardín de infantes y a sus amigos. Desde que mataron a Rosana, soy padre y madre a la vez.

A su lado, el abogado de Arce, Ramiro Rúa, agregó que la investigación del homicidio está estancada y que los policías todavía no terminaron de analizar las 40.000 llamadas telefónicas realizadas en cuatro meses entre la víctima y su entorno.

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