Toma de rehenes durante nueve horas en Bell Ville

Dos ladrones mantuvieron cautivos a dos mujeres y a dos niños
(0)
2 de mayo de 2003  

CORDOBA.– Luego de tensas negociaciones con la policía, dos delincuentes que mantuvieron a dos mujeres y a un niño como rehenes durante más de nueve horas se entregaron con las manos en alto. El pacífico desenlace provocó alivio en la ciudad de Bell Ville –situada unos 200 kilómetros al sudeste de esta capital–, que ayer vivió uno de los casos de inseguridad más conmocionantes de los últimos años.

Los dos delincuentes, identificados como Ariel Moreno y Nicolás Sánchez, tenían graves antecedentes penales y eran buscados por la policía. Según trascendió, habían protagonizado el último atraco anteanoche, cuando asaltaron y golpearon brutalmente a un comerciante de la ciudad.

El fiscal de instrucción Oscar Aliaga había dictado una orden de captura contra los dos hombres y, para cumplir con ese pedido, ayer, a las 8.30, la policía decidió allanar la humilde vivienda de Isabel Fernández, situada en el barrio Mainero, en los suburbios de Bell Ville.

Apenas los uniformados rodearon la casa, sonaron los primeros disparos al aire. Los dos delincuentes, que se escondían en esa vivienda, se atrincheraron en el lugar y la policía se replegó. Los ladrones tomaron como rehenes a la dueña de casa, a otra mujer de 25 años y a un niño de 4.

Liberada

En un primer momento, los ladrones mantuvieron como rehenes a tres mujeres, pero una de ellas, que tendría una relación afectiva con uno de los delincuentes, fue liberada sana y salva apenas comenzó el incidente.

Según informó el titular de la Unidad Regional 12, comisario Luis Cambursano, los delincuentes estaban relacionados sentimentalmente con dos de las moradoras del lugar y una de ellas fue liberada apenas comenzó el incidente, porque padecía un fuerte "estado de shock", según confiaron las fuentes.

La mujer fue dejada en libertad, luego de que la policía estableció un férreo cerco de seguridad alrededor de la vivienda, donde quedaron la dueña de la casa, la mujer de 25 años –al parecer, también pareja de uno de los delincuentes– y el chico.

Las negociaciones con los policías de la Unidad Regional 12 y el Equipo de Tácticas Especiales Recomendadas (ETER; un cuerpo de elite que interviene en casos especiales) comenzaron a media mañana y continuaron durante toda la tarde, hasta pocos minutos antes de las 19.

A través de los medios

Los ladrones, que siguieron todos los pormenores de la situación a través de los medios de comunicación que trasmitían en vivo desde el lugar de los hechos, pidieron la presencia de las cámaras de un canal de televisión local para que fueran testigos de la negociación, y también la del fiscal Aliaga.

La policía aceptó esas dos condiciones, pero se negó rotundamente a cumplir la tercera: los delincuentes exigieron un automóvil con un uniformado desarmado en su interior que les sirviera de "escudo humano" para escapar hacia una ruta provincial.

En ese punto la negociación se estancó y las tratativas parecían a punto de fracasar. Los delincuentes, entonces, volvieron a pedir el automóvil, pero esta vez con un periodista a bordo, lo que también fue rechazado por la policía y el fiscal.

Nuevas exigencias

La tensión alcanzó su pico máximo cuando los dos hombres comenzaron a exigir condiciones consideradas inaceptables para la policía. Al mismo tiempo, los ladrones insistían en que estaban "jugados y dispuestos a todo" con tal de no ir a prisión, de la que habían salido hacía poco tiempo.

Finalmente, cuando la oscuridad ya había cubierto la ciudad, los dos hombres salieron de la casa, entregaron sus armas –un revólver calibre 38 y una pistola 9 milímetros– y con las manos en alto se dejaron atrapar por la policía.

Los rehenes salieron ilesos, pero igual fueron derivados al hospital zonal, donde anoche se les realizaba un control general para constatar su estado de salud.

Según fuentes policiales, los delincuentes se habrían entregado tras acordar que no serían trasladados al penal de Villa María, donde ya habrían estado detenidos y habrían tenido serios problemas con algunos internos allí alojados.

Ariel Moreno, de 25 años y oriundo de Villa María, y Nicolás Sánchez, de 40 años, y proveniente de Córdoba capital, ahora tendrán que afrontar las acusaciones de "robo calificado" y "privación ilegal de la libertad", según informó una fuente incuestionable a LA NACION.

Sin precedente

  • La tranquila ciudad de Bell Ville fue sacudida ayer por la toma de tres rehenes. Vecinos del lugar dijeron a LA NACION que no se tiene memoria de un hecho similar en los últimos veinte años, aunque también reconocieron que los hechos de violencia son cada vez más frecuentes, no sólo en esa ciudad, sino en toda la región del sudeste cordobés. Los robos en los campos son habituales.
  • ADEMÁS

    MÁS LEÍDAS DE Sociedad

    Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

    Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.