Tragedia en una comisaría superpoblada

Cuatro presos murieron por inhalar el humo de la quema de colchones que ellos iniciaron; había casi el doble de detenidos en las celdas
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15 de diciembre de 2009  

De los 18 presos alojados en la comisaría Noroeste 2a., en Lomas del Mirador -que tiene capacidad para diez-, cuatro de ellos murieron ayer intoxicados con monóxido de carbono durante una revuelta, luego de que fracasó una fuga de los detenidos. Anoche continuaban internados siete policías en el hospital Paroissien, también afectados por el humo.

Al cierre de esta edición, uno de los policías presentaba un cuadro gravísimo y su vida corría serio riesgo. Otros dos uniformados estaban graves, mientras que uno de los detenidos también presentaba un cuadro desesperante, y anoche algunos trascendidos lo consideraban la quinta víctima mortal, pero esa noticia no fue confirmada.

Autoridades policiales informaron que las muertes se produjeron tras la quema de colchones de espuma de poliuretano que hicieron los detenidos, cerca de las 16, al intentar frenar una requisa en los calabozos.

Los agentes de guardia en la comisaría habían descubierto que algunos presos habían iniciado un plan de fuga basado en un boquete, que procuraban hacer en una pared del patio. En ese momento, los policías quisieron revisar los cuatro calabozos para encontrar las herramientas usadas en el proyectado escape y, según la versión oficial, los detenidos empezaron un motín para detener la requisa.

En instantes, el humo se propagó por la dependencia policial y los agentes de guardia decidieron abrir las celdas y ayudar a los presos a salir. Fue tarde para cuatro de ellos.

La policía no suministró las identidades de los fallecidos, pero sí dio la lista a concejales de la Coalición Cívica, que se acercaron a la comisaría para interiorizarse del caso. Se supo entonces que las víctimas eran Pablo Frías, Jorge Mota, David Moreira y Fernando Butaro. La policía sólo informó que todos ellos eran mayores de edad.

Seccional desbordada

La comisaría en la que se dio esta trágica revuelta se ubica en la intersección de las calles Tapalqué y Quintana, a pocos metros de la avenida Juan Manuel de Rosas y a cinco cuadras de la General Paz. Allí se alojaban 18 detenidos. Los calabozos sólo estaban preparados para contener a menos demorados, "alrededor de diez", tal como reconoció el superintendente de Coordinación Operativa, comisario general Salvador Baratta, que se presentó en el lugar del incidente.

"La combustión fue provocada por los detenidos", dijo Baratta en su contacto con la prensa. Y destacó la labor de los policías de guardia, que sufrieron las consecuencias de exponerse al monóxido de carbono para sacar a los presos de las trampas de fuego y humo en que se convirtieron los calabozos. "Tres policías están graves por entrar a rescatar a personas", dijo el jefe policial.

"Estamos saturados de detenidos en las comisarías, pero ése es un tema que supera mis funciones como policía", advirtió el comisario general Baratta. El funcionario agregó que esa situación "pasa en la gran mayoría de las comisarías". Fuentes gubernamentales confiaron que unos 5000 presos están alojados en la actualidad en comisarías.

Entre los presos había personas que ya llevaban seis meses en esos calabozos, que no están previstos para detenciones prolongadas.

Una unidad de Policía Científica realizó los peritajes en la zona más afectada por el incendio. Baratta definió el estado en que quedó la dependencia y la conmoción que el suceso causó a sus agentes: "La comisaría ha quedado shockeada, diezmada. Se ha deteriorado y el sector de calabozos está inhabitable, pero vamos a seguir trabajando en las oficinas".

El fuego no afectó la estructura de la comisaría, ni siquiera su fachada mostraba anoche signos del incendio, contenido por los bomberos en la zona de los calabozos.

Los damnificados, tanto los detenidos como los policías, fueron llevados en vehículos particulares al centro médico en un intento de ganar tiempo para su atención.

Los familiares de los detenidos se trasladaron rápidamente al hospital Paroissien para conocer la suerte de sus seres queridos. En ese sitio se vivieron escenas de dolor.

Y la polémica por el incendio empezó tras las llamas. "Fue un intento de fuga habitual en esta época", dijo el titular de Vecinos en Alerta de Lomas del Mirador, Gabriel Lombardo, y agregó que "esto fue como un Cromagnon", en referencia a la discoteca incendiada en 2004. "Que los políticos pongan un poco más los ojos en esta zona desgraciada de Lomas del Mirador", sentenció.

Revueltas mortales

DOMINGO 16 DE OCTUBRE DE 2005

Penal de Magdalena

Murieron 33 reclusos de la unidad penal bonaerense a causa de la intoxicación por el humo de los colchones que habían incendiado durante un motín que se había iniciado la noche anterior.

DOMINGO 4 DE NOVIEMBRE DE 2007

Santiago del Estero

Un incendio de colchones y sábanas como consecuencia de la represión del intento de fuga de varios presos causó la muerte de 33 reclusos del penal de varones provincial.

MARTES 14 DE MARZO DE 1978

Cárcel de Devoto

El llamado "motín de los colchones", en el pabellón 7 del penal porteño, es todavía la mayor tragedia en establecimientos penitenciarios del país: hubo 61 muertos y 85 heridos.

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